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Reseña: Los ojos cerrados de Edurne Portela

Más información en la web de Galaxia Gutenberg

Tengo que confesar que aunque no suelo leer muchos libros que tratan el tema de la Guerra Civil, ni la Segunda Guerra mundial, reconozco que podemos encontrar grandes historias ambientadas en esta época, es algo que me ocurrió al leer “Expiación” de Ian McEwan, y que ahora también he sentido al leer “Los ojos cerrados” de Edurne Portela (Galaxia Gutenberg, Marzo del 2021). Y tengo que decir que me ha encantado poder descubrir a esta gran autora con una novela tan maravillosa como esta.

En esta novela en la que nos encontramos con una serie de personajes de los que se nos cuenta sus vidas en el presente, a la vez que se intercalan relatos acerca de sucesos que marcaron sus vidas en el pasado, uno siente que va destapando poco a poco el misterio que rodea a Pueblo Chico y a sus vecinos.

También merece la pena mencionar que tanto Pueblo Chico como la sierra que forma parte de su entorno, y sin olvidarme de esa niebla que cubre el pueblo con su espesor y densidad en algunos momentos de la historia, son un personaje fundamental en este libro que lleva la firma de Portela. Las descripciones de estos lugares, pero fundamentalmente el impacto que estos tienen en los protagonistas de la novela nos deja entrever que la naturaleza además de hermosa también puede ser una amenaza, y un lugar que atesora recuerdos de nuestras vidas.

La Guerra Civil es el marco temporal en donde se sitúa gran parte de la trama, pero es cierto que también hay una parte en el presente, en donde nos encontramos con Ariadna y su pareja, quienes han decidido que cambiar la ciudad por un ambiente más agreste podría ayudarles y se han mudado recientemente al pueblo, y es gracias a sus excursiones al monte y a sus conversaciones con los vecinos que iremos descubriendo esos recuerdos del pasado que vuelven para señalar a Ariadna las cuentas que tiene pendientes con su pasado.

Otra cosa que me ha gustado de “Los ojos cerrados” es que además de los recuerdos, podemos encontrar otros temas tan interesantes como por ejemplo la amistad que se establece entre Pedro y Andresito, la culpa y el dolor, la violencia y como esta puede afectar tanto al que la ejerce como a la sociedad, la vida rural en un entorno natural, y la reparación para la memoria de las víctimas.

Y para terminar, me gustaría decir que no exagero si digo que en “Los ojos cerrados” de Edurne Portela me he encontrado con la mejor prosa que he leído en lo que llevamos de año, y es por ello que me parece que es muy recomendable la lectura de un libro que además de tratar un tema tan importante, lo hace con un estilo muy amable con el lector y que te atrapa desde el principio, y un lenguaje precioso, lo que nos garantiza varias horas de buena lectura. En mi caso tengo que comentar que he disfrutado mucho de esta lectura, incluso me atrevería a afirmar que he disfrutado desde la primera página y hasta de los agradecimientos que aparecen al final, en donde la autora comenta sus orígenes gallegos por parte de padre.

Reseña: La casa del tiempo de Laura Mancinelli

Muchas veces nos encontramos con libros que nos hacen viajar sin salir de casa, pero al leerlos nos sentimos como en un lugar conocido, y eso es lo que el lector encontrará en las páginas de esta maravillosa novela de Laura Mancinelli, que recientemente ha publicado Editorial Periférica, y lleva por título “La casa del tiempo”.

Esta historia se desarrolla en un pueblo italiano, en donde encontramos a nuestro protagonista, Orlando, un pintor que parece que ha perdido la inspiración, y que de repente se encuentra regresando al lugar que le vio nacer, y comprando una casa a la que está ligado emocionalmente. Con la ayuda de un buen amigo, como es Placido, quien dirige la fonda del pueblo, Orlando irá resolviendo los misterios que envuelven a esa casa, además de hacer varios descubrimientos sobre su propia vida.

Podemos pensar que en una novela que lleva por título “La casa del tiempo” la casa es un lugar central, pero con un protagonista como Orlando, que es una persona que ha perdido sus raíces, hemos de considerar que es ese pequeño pueblo Italiano lo que la autora quería poner de relieve; hay varias referencias acerca de las diferencias entre la gente de ciudad y la que vive en un lugar rural, con sus cosas negativas, pero también con momentos felices ligados a la infancia de nuestro protagonista.

Una cosa que me ha encantado es que Mancinelli decide contarnos también la historia de la propietaria de la casa, la maestra del pueblo, una persona fundamental en la vida del pequeño Orlando, y una mujer con un pasado lleno de dolor. Estos recuerdos del pasado, que iremos conociendo poco a poco, llenan la historia general con un toque melancólico, pero también ayudan a crear una atmósfera misteriosa en torno a la casa de la maestra.

Con una forma de narrar sencilla, que por momentos llega a ser hechizante, y un lenguaje delicado y poético, la autora nacida en Udine nos ofrece una novela en la que se exploran diferentes temas, temas como la amistad entre Orlando y Placido, los recuerdos y la memoria, el sentido de pertenencia, el amor no correspondido, lo que motiva nuestras decisiones, e incluso podemos encontrar el tema del ecologismo y el amor por la tierra.

A modo de conclusión, me gustaría recomendar “La casa del tiempo” de Laura Mancinelli, especialmente a aquellas personas que aprecian las historias sencillas que están bien construidas, y que atrapan a los lectores en sus páginas. Es cierto que esta es una novela que perfectamente se puede leer casi de un tirón, pero yo recomiendo aprovechar estas fechas para leerla, y disfrutar de lo leído, sin prisas y dejándose arropar por la prosa de Mancinelli. En este libro encontraremos una reflexión acerca de la casa, ese lugar que absorbe todo lo que pasa dentro de ella o a su alrededor, pero también viviremos ese viaje que hace uno para convertir una casa en un hogar.

Reseña: Los nombres propios de Marta Jiménez Serrano

Cuando uno se encuentra con un libro como “Los nombres propios” de Marta Jiménez Serrano, que recientemente ha publicado Editorial Sexto Piso, y lo primero que ve es que se trata de una historia de corte intimista, en la que se persigue la “búsqueda de la identidad, desde la infancia, adolescencia y juventud de la protagonista” y la autora trata de “encontrar una voz y una mirada sobre el mundo” (declaraciones extraídas de un artículo de Peio H. Riaño publicado en Babelia-El País el 5 de febrero de 2021), uno sabe que tiene que leer ese libro y dejarse llevar por la propuesta de la autora, y eso es lo que más me llamaba la atención de esta novela antes de leerla.

Los nombres propios” tiene cuatro partes bien diferenciadas, siendo la primera de ellas en la que se comparten recuerdos de la infancia, un ejercicio de memoria por tener presente esos momentos felices, los momentos en los que cuando uno crece y se junta la familia en la casa de los abuelos durante el verano. En esta parte nos encontramos con una niña pequeña normal, pero que tiene una amiga invisible llamada Belaundia Fu, lo que nos ayuda a conocer más al personaje de Marta, y además se van intercalando reflexiones sobre eventos del futuro, que sirven como contrapunto con la acción que el lector está presenciando en ese momento.

Luego se hace una exploración de ese primer amor adolescente, un período, el de la adolescencia, en donde aparecen las inseguridades, las inquietudes y la toma de decisiones. En esta parte la protagonista aprovechará para reflexionar sobre eventos pasados, pues nos habla desde la perspectiva que deja el echar la vista atrás, en un verano en el que no tenía pensado ir al pueblo, pero finalmente termina subida en el coche familiar para visitar la casa de los abuelos.

La tercera parte del libro está dedicada a la figura de abuela, y a la pérdida que supone su muerte, algo que apreciamos gracias a los recuerdos que la protagonista rememora, y somos conscientes de la importancia de la abuela en la familia, además de ser un ejemplo en el que mirarse para nuestra protagonista y una fuente de sabiduría. Además se nos describe esa vida de estudiante, con viajes y proyectos personales. Esta parte termina con un momento catártico, y la expulsión de Belaundia Fu, en lo que podríamos definir como una especie de reconocimiento interno de que la vida es un proceso de aprendizaje.

La última parte nos lleva a una vida en la que nuestra protagonista se enfrenta a la precariedad laboral, y también se trata el tema del desempleo entre jóvenes que tienen sueños e ilusión por tomar las riendas de su vida. Nuevamente vemos como las expectativas están enfrentadas a la realidad que vive Marta.

A modo de conclusión, me gustaría decir que lo que más me ha gustado de “Los nombres propios” es la revisión que Marta Jiménez Serrano hace del pasado, especialmente la relación entre abuela y nieta, algo muy bonito, y que muchos podemos sentir como un sentimiento conocido que hemos experimentado con nuestros propios abuelos. Además, también quiero destacar la honestidad de un personaje que tiene que tomar decisiones, y lo interesante de las reflexiones acerca de esas decisiones. En definitiva un libro muy recomendable, un libro sobre la vida, y un libro para sumergirse en sus páginas y tras la lectura dedicarle un tiempo a pensar en lo leído.

Reseña: Un amor de Sara Mesa

Son solo dos los escritores que he leído ininterrumpidamente desde que empecé a escribir en este espacio blog, uno de ellos es Ian McEwan, al que descubrí en 2017; y el otro nombre corresponde a una de las autoras del momento, me refiero a Sara Mesa, a quien también descubrí en aquellas navidades del 2017, y de la que recientemente he leído su última novela, “Un amor”, que publicó Anagrama en Septiembre del 2020.

En esta ocasión, Mesa, nos lleva a un pueblo conocido como La Escapa, en donde nuestra protagonista, Nat, ha decidido instalarse con el fin de iniciar una nueva etapa de su vida trabajando como traductora literaria. Un cambio de aires, que no será del todo apacible para Nat, quien encuentra problemas desde el primer momento, empezando con su desagradable casero, quien le regala un perro a su llegada, pero que se muestra menos dispuesto cuando aparecen los primeros problemas en la casa alquilada. Y como ocurre en esos lugares donde la gente se conoce de toda la vida, Nat tendrá una relación peculiar con sus vecinos de La Escapa, especialmente con Píter el hippie, Andreas el alemán, o la familia de ciudad que pasa allí los fines de semana.

Una de las cosas que más me gusta de Sara Mesa, y que también encontramos en “Un amor” es como la autora es capaz de construir una historia repleta de dilemas morales y momentos que hacen pensar al lector, con un número tan reducido de personajes, unas novelas en las que uno se mete en la piel de los personajes y llega a comprenderlos a pesar de todas sus aristas. Teniendo esto en cuenta es normal que en los libros de Mesa nos encontremos con una serie de temas que invitan al lector a hacer una profunda reflexión acerca de lo leído, temas como la incomodidad provocada por un ambiente hostil como el de La Escapa; la culpa que es un tema recurrente en la obra de la autora andaluza; el deseo; el conflicto entre las expectativas y la realidad; también aparece el tema del ecologismo; el huir de los conflictos; o la desconfianza y el engañarse a una misma.

Para concluir, me gustaría comentar porque recomiendo la lectura de “Un amor”; además de los temas ya mencionados, en esta novela podemos disfrutar del ritmo de la narración, la evolución de la historia, e incluso un el giro final que llena de emoción el último tercio del libro. Y en mi humilde opinión pienso que está es la novela de Sara Mesa que más he disfrutado, y es algo que me parece que también han experimentado más lectores en los últimos meses, ya que este libro viene de ser galardonado con el Premio Las Librerías Recomiendan, además de haber recibido el reconocimiento por parte de la crítica especializada al ser nombrado como el mejor libro de 2020 por Babelia – El País.

Reseña: Los Beat: poesía de la rebelión

Como muchos lectores, de vez en cuando, uno debe de hacer el esfuerzo de salir de su zona de confort, y siempre he pensado que una gran manera podría ser leer algo de poesía, esto es algo que he podido encontrar leyendo “Los Beat: poesía de la rebelión”, una antología poética dedicada a la Generación Beat cuyos autores y poemas han sido seleccionados por Margaret Randall y que recientemente ha publicado Valparaíso Ediciones. Sobre Margaret Randall debemos destacar que no sólo se relacionó personalmente con varios de los iconos Beats, como Allen Ginsberg, sino que además ella misma es una prolífica poeta. Otro dato curioso de Randall es que la neoyorkina fue la cofundadora de la revista El Corno Emplumado/The Plumed Horn, publicación en la que durante la década de los sesenta se publicó lo más relevante y vanguardista. Teniendo todo esto en cuenta, podemos decir que Randall es la anfitriona perfecta, y en su introducción disecciona el contexto social, cultural e ideológico que comparten todos estos poetas.

La Generación Beat surge a mediados de los cincuenta, siendo un grupo diverso de autores que tienen en común su inconformidad a los valores sociales establecidos en un ambiente opresivo que rechaza lo diferente, y esa disconformidad se manifestaba sin duda también hacia la literatura formal. Obviamente, todo esto causó un gran impacto en la sociedad estadounidense de la época, especialmente en la contracultura de los sesenta y el movimiento hippie. Su influencia cultural, sumado a su estilo de vida hedonista pero a la vez reivindicativo les hace fascinantes e icónicos, una fascinación que sentimos a día de hoy.

Algo que resulta interesante de la Generación Beat es el ritmo frenético de su poesía, su uso innovador del lenguaje, su estilo y forma y como sus poemas parecen haber sido creados para traspasar el papel y ser recitados de manera efusiva. Además de la presencia de poetas claramente reconocibles como Allen Gingsberg, Gregory Corso, Lawrence ferlinghetti, Gary Snyder o Jack Kerouac. Personalmente creo que también es importante destacar la presencia femenina en la antología con autoras como Diane di Prima, Hettie Jones, Joanne Kyger, Margaret Randall, Janine Pommy Vega o Patti Smith porque a menudo para la cultura popular en la Generación Beat las mujeres quedan en un segundo plano, como si no existieran o no fuesen tan relevantes, pero ahí están y esta antología es una buena oportunidad para reivindicarlas.

También quiero destacar algunos de los poemas que más llamaron mi atención de todos los que podemos encontrar en “Los Beat: poesía de la rebelión”, empezando por algunos de Lawrence Ferlinghetti como “La historia del avión” o “Espero”, y por supuesto Allen Ginsberg con la “Nota al pie de aullido”, “Kaddish”. Sin olvidarme de la poesía más alegórica, sensorial y naturalista de Gary Snyder, con “Bajo mi mano y mi ojo las montañas lejanas tu cuerpo”. También mencionar a Gregory Corso con “Matrimonio” o “Bomba”, y los poemas “En memoria de la radio” o “Ka’ba” de Amiri Baraka.

En cuanto a las poetas me gustaría empezar citando tres poemas de Diane di Prima como son: “Lilith de las estrellas”, “Soy una sombra” o “Para Amiri Baraka”. Además de los versos de Hettie Jones en “Lamento por una suicida turca, 22 años”, o los de de Joanne Kyger en “Palacio Nocturno”. Mencionar también esa visión actual y feminista de Margaret Randall en “2020”, y de Janine Pommy Vega en “¿De qué lado estás tú?”. Y una mención especial se merece el poema el “Séptimo cielo” de la popular cantante Patti Smith.

Para terminar, quiero recomendar “Los Beat: poesía de la rebelión” porque me parece que esta antología que nos presenta Valparaíso Ediciones es muy interesante tanto para introducirse en la poesía de la Generación Beat, como para ampliar el prisma de autores y autoras más allá de los más populares como Kerouac, Ginsberg y Burroughs.

Reseña: Victoria de Knut Hamsun

Son muchas las veces que nos encontramos con un libro que llama nuestra atención, pero es solo al terminar de leerlo cuando nos damos cuenta de la joya que hemos podido disfrutar. En este caso, podríamos decir que es bastante obvio que el nombre de Knut Hamsun siempre despertará una cierta atención, pues estamos ante un escritor que en 1920 fue galardonado con el premio Nobel de literatura, y un autor total que ha publicado más de quince novelas, además de varios libros de poemas, obras de teatro e incluso alguna que otra obra de no-ficción. Y tengo que decir que tras terminar de leer esta pequeña novela titulada “Victoria” pude ser plenamente consciente de que el noruego es uno de esos escritores que con su forma de narrar son capaces de hacer más con menos.

Debemos destacar que en “Victoria” se logra ese hacer más con menos porque esta es una historia bastante sencilla, una historia de un amor imposible entre dos jóvenes, pero obviamente es mucho más que eso. Además, debemos mencionar que a pesar de que estamos ante un libro de aproximadamente ciento veinte páginas Hamsun es capaz de explorar diferentes temas como pueden ser la diferencia de clases, las diferencias entre un mundo rural y la ciudad, el arrepentimiento, el saber afrontar las consecuencias de las acciones que tomamos, o el fracaso.

En esta novela somos testigos de una historia de amor entre el hijo del molinero, Johannes, y Victoria que es la hija del terrateniente de la zona. Se trata de un amor que a pesar de las diferencias sociales entre los dos protagonistas parece que está destinado a triunfar, y a lo largo de la obra tendremos varios acercamientos en este sentido, sin embargo también habrá momentos en los que los personajes parecen distanciarse. Esto llevará a Johannes a convertirse en un solitario, que por amor es capaz de transformar su vida, cambiar y convertirse en una persona que pueda parecer digna de Victoria; el único problema es que la familia de la joven tiene otros planes, y es que esperan que a través de un matrimonio ventajoso para la joven puedan salvar el honor de la familia.

Tengo que confesar que una de las cosas que más me ha gustado de esta novela han sido sus personajes, especialmente Johannes y Victoria. Él está muy ligado a la naturaleza, un lugar al que parece que siempre vuelve en los momentos más importantes de la novela. Mientras que Victoria es un personaje muy complejo y lleno de contradicciones. En otras palabras, se trata de personajes con muchas aristas, y esto es algo que ayuda al lector a entender lo que ocurre entre ellos, pues a pesar de que se trata de una historia de amor, el autor nos lleva a ese terreno de las reflexiones y los sentimientos, que al final son los que hacen mover la trama y deciden el destino de nuestros dos protagonistas.

Y para terminar, sólo puedo recomendar la lectura de “Victoria” de Knut Hamsun, obra publicada por Nørdicalibros y con traducción de Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo, este es un libro perfecto para leer con tranquilidad, disfrutando de la historia y reflexionando acerca de lo que el autor nos va proponiendo en cada capítulo.

Reseña: Luz de febrero de Elizabeth Strout

Más información en la web de Duomo Ediciones

Hay ciertos escritores con los que uno es capaz de reconocer su estilo a lo largo de su obra, pero que aún siendo fieles a ese estilo son capaces de sorprender a los lectores con cada nuevo libro, y eso es exactamente lo que me ocurre cada vez que leo un nuevo libro de Elizabeth Strout. En esta ocasión el libro que he estado leyendo se titula “Luz de febrero” y lo podemos disfrutar en castellano gracias a Duomo Ediciones, quienes son los responsables de que volvamos a encontrarnos con un personaje tan peculiar y querido como es Olive Kitteridge.

Luz de febrero” es un libro de relatos, en donde encontraremos trece historias, en las que todas están ambientadas en el pequeño pueblo de Crosby (Maine), y en la que algunas están estrechamente conectadas entre sí. Muchas de estas historias están protagonizadas por Olive Kitteridge, y en otras Olive está presente de alguna forma; y esto es algo que nos ayuda a sentir ese ambiente cercano y familiar de un pueblo en el que todos sus habitantes terminan conociéndose.

A pesar de que las historias presentes en este libro nos presentan a diferentes personajes, que tienen sus problemas y reflexionan sobre su vida, podría decirse que en esta ocasión nos encontraremos con historias que tratan temas que encontramos en sus otras novelas como pueden ser la nostalgia, el efecto que las malas relaciones pueden tener en ciertas personas, el envejecer y ser consciente de ello, las diferencias entre la gente de pueblo y los que son de una gran ciudad, o como una persona puede ejercer un impacto en nuestra vida, y todo ello con un sutil y necesario sentido del humor.

Aunque es cierto que en este libro encontramos varias historias en las que Olive es la protagonista principal, y estás nos cuentan acontecimientos importantes de los últimos años de su vida empezando un nuevo capítulo junto a Jack Kennison. También encontramos otros personajes que hacen de este libro una experiencia lectoras más coral, por ejemplo en “Ayuda” conoceremos a Suzanne que tiene que volver al pueblo para resolver todos los detalles tras la muerte del padre, y lo hace en un momentos muy complicado de su vida. O la historia que da título a este libro “Luz” en la que se nos presenta al personaje de Cindy, una mujer que sufre una enfermedad y que compartirá varias charlas con Olive Kitteridge.

Sin embargo, hay una cosa que personalmente he podido apreciar mucho con la lectura de este libro, y que encontraremos en la parte final del libro. Cuando Olive, tras haber sufrido un infarto, se encuentra viviendo en una especie de residencia para ancianos, en donde conoce a una mujer llamada Isabelle, y juntas reflexionan sobre las decisiones del pasado que aún siguen presentes en su vida, esos recuerdos que siempre vuelven; y además supone el reencuentro de la autora con otros de sus personajes más queridos como son Amy e Isabelle.

Para concluir, me gustaría recomendar “Luz de febrero” a todos aquellos que se quedaron sorprendidos con un personaje tan especial y único como el de Olive, ya sea con la novela que ganó el Premio Pulitzer en 2009, y que también ha publicado Duomo Ediciones, o con la serie de televisión protagonizada por la actriz Frances McDormand. Yo no sé si Elizabeth Strout tiene pensado volver a escribir más historias con el personaje de Olive, pero debemos disfrutar las que tenemos publicadas porque de verdad que merece la pena sumergirse en la mirada de este personaje, y ser testigo del tratamiento de temas que el lector puede sentir como propios o incluso ha vivido en su propia piel. Es un libro sobre la vida, para aprender y reflexionar, pero sobre todo para dejarse atrapar por estos personajes tan maravillosamente cercanos y con tantas aristas y contradicciones que nos presenta Elizabeth Strout en sus novelas.

Reseña: Volar a casa

Más información en la web de Páginas de Espuma

“Volar a casa” de Daniel Monedero es un libro de cuentos, en el que nos encontramos cinco cuentos, pero en el que también encontraremos más relatos “ocultos” dentro de estos cinco cuentos que aparecen en este libro publicado por Páginas de Espuma. La extensión de las historias que podemos encontrar en este libro varían, desde las que tienen menos de quince páginas a las que superan las cuarenta y cinco, pero sin duda alguna este es el libro perfecto para leer durante un de fin de semana.

Digo que es el libro de relatos perfecto para leer durante un fin de semana porque Daniel Monedero es capaz de construir cinco pequeños universos en apenas ciento cincuenta páginas, universos en los que habitan la chica que se tatuaba pájaros, una chica que tenía un grupo de Punk, una joven que llega a Nueva York para lograr su sueño, un hombre que va a la lavandería, un escritor que reflexiona sobre el proceso de creación literario, un hombre que se siente observado por un pez exótico, y un joven que escribe relatos.

Además de construir mundos y personajes tan interesantes, en los relatos que aparecen en “Volar a casa” el autor desarrolla temas como la percepción de la realidad, las decepciones de la vida, los sueños, el poder transformador de los cambios o el proceso de creación literaria. Todo con un lenguaje muy poético y preciosista; además en estos relatos el lector se encontrará con un sinfín de referencias culturales que van desde J. D. Salinger, Rosalía de Castro y Borges hasta Emily Dickinson y Franz Kafka quienes dan título al segundo y cuarto cuento, respectivamente.

A modo de conclusión me gustaría recomendar este libro de Daniel Monedero y que tiene un título tan sugerente como es “Volar a casa”, porque verdaderamente este es un libro en el que los lectores se sentirán como en casa, ya que la literatura es el gran tema de este libro, en el que se reflexiona sobre el cuento perfecto, descubriremos a un persona que parece tener un don para escribir historias y también encontraremos a gente que bailan al ritmo de la biblioteca de una madre ausente. Me gustaría comentar que me gustó mucho el final del segundo cuento; y que el último, “Alta literatura coreana”, fue el que me pareció que tenía una mayor carga emocional; pero si me tengo que quedar con uno, me quedo con el tercero, el que lleva por título “Un cuento perfecto” tanto por sus tres protagonistas, que me encantan, como por la historia que protagonizan.

Reseña: Las cosas que perdimos en el fuego

Más información en la página web de Anagrama

Mi primera vez leyendo a Mariana Enríquez me ha llevado a descubrir un libro de relatos, que es bastante popular a los dos lados del atlántico, y que lleva por título “Las cosas que perdimos en el fuego”. Se trata de un libro que en líneas generales me ha gustado mucho, y del que puedo decir que me parece una muy buena carta de presentación para quienes quieran acercarse a la obra de la escritora porteña.

Las cosas que perdimos en el fuego” está compuesto por doce relatos que tienen un tono propio del género de terror, y en los que la autora irá aprovechando para mostrarle al lector algunas de sus preocupaciones con respecto a la sociedad en la que vivimos. Se podría decir que lo paranormal y lo social se dan la mano, en unos relatos que afectarán al lector desde varios y diferentes ángulos, y esto es algo que enriquece la experiencia lectora.

Me gustaría dedicarles unas pocas líneas a algunos de mis relatos favoritos, pero obviamente tratando de no desvelar nada muy revelador de la trama, porque de verdad que hay que leer los cuentos de Mariana Enríquez:

El primer relato, “El chico sucio”, tiene como protagonista a una mujer que vive en una gran casa situada en un barrio donde viven personas con menos recursos, a pesar de que su familia está en contra de su decisión, ella parece feliz con su estilo de vida. Algo que me ha llamado la atención es que este relato destila una fuerte sensación de comunidad, ya que sus vecinos son gente muy cercana, y esto será lo que llevará a nuestra protagonista a querer ayudar a un niño pequeño, cuya madre drogadicta y embarazada ha desaparecido durante la noche. Este es un relato en el que se denuncia la pobreza en la que viven los más necesitados.

En el segundo relato, titulado “La hostería”, se nos cuenta cómo la familia de un político local decide irse a pasar unos días al pueblo, allí la hija del matrimonio aprovecha para reencontrarse con sus amistades de la infancia. Al parecer las cosas han cambiado en el pueblo, pues el padre de la amiga, un respetado guía turístico ha perdido su trabajo. Las dos chicas iniciarán una operación de venganza, pero fracasarán en su intento.

Uno de mis cuentos favoritos es “La casa de Adela”. Ambientado en una casa abandonada, que asusta incluso a los adultos, como se puede apreciar por la reacción de la madre de dos de los niños protagonistas. El relato es realmente inquietante, si tenemos en cuenta que lo estamos viendo desde los ojos de unos niños pequeños, dos hermanos que tienen una amiga a la que le falta un brazo. Un día los amigos deciden entrar en la finca de la casa, y esto es algo que generará una obsesión en el pequeño Pablo, quien decide que tienen que entrar dentro de la casa, al entrar serán testigo de cosas muy extrañas. Un suceso que marcará la vida de dos familias para siempre.

El patio del vecino” me parece que es el relato más macabro, y el que peor sensación te deja después de leerlo. Aquí la autora, con una gran maestría, irá construyendo este relato añadiendo cada vez una dosis más de tensión hasta llegar a la conclusión. Pero también tengo que decir que me parece que está tratado muy bien tanto el plano social de la historia, como ese lado más paranormal que una historia de terror tiene que tener. Paula, nuestra protagonista, es un personaje muy interesante, lleno de contradicciones, que debería ser feliz pero no lo es, que podría haber sido una trabajadora modélica pero se encuentra en casa sin trabajo,…

En “Verde rojo anaranjado” se hace una reflexión sobre el poder que ejerce Internet en las personas, y como puede anularlas completamente. Ejemplificado, en esta historia de dos amigos, en la que un chico decide encerrarse en su habitación para no volver a salir; mientras que la chica decide mantener las visitas a su casa, además de chatear con él sobre temas muy extraños y perturbadores.

Y qué mejor forma de terminar que con el relato que da título a esta espléndida colección, “Las cosas que perdimos en el fuego”. Un último relato que encierra el mensaje más potente de todos los doce cuentos que se reúnen en este libro de Mariana Enríquez. Trata, de manera indirecta, sobre los feminicidios, y lo hace en su vertiente más cruel, dura, e inhumana, como son los casos de mujeres que son quemadas vivas. Obviamente no es un relato fácil de leer, pero es necesario leer acerca de estas cosas, porque es un tema que a uno le hace pensar y reflexionar acerca de estas violencias contra la mujer, y este es un tema sobre el que hay que seguir educando a las nuevas generaciones ya que por desgracia parece que no hay ningún avance.

A modo de conclusión, los relatos de Mariana Enríquez tienen un trasfondo que te hace reflexionar sobre temas que están presentes en nuestras vidas y son parte de la sociedad, pero es innegable que todos tienen ese poso del terror que hace que el lector sienta escalofríos con ciertos pasajes. Además, es una buena forma de mezclar esa tradición anglosajona del terror, con una ambientación tan innegablemente propia de Argentina. Estoy seguro de que seguiré leyendo a esta autora, que tan buena impresión me ha dejado con este libro de relatos que es muy recomendable.

Reseña: El molino del Floss

Más información en la web de Alba Editorial

Para mí Victober terminó en Noviembre, y la reseña de “El molino del Floss” llega en Diciembre, pero de verdad que este novelón de Mary Ann Evans (George Eliot) se merecía tener una entrada propia en el blog.

En este libro Mary Ann Evans nos cuenta la historia de dos hermanos, Tom y Maggie Tulliver, desde su infancia y hasta alcanzar esa primera juventud que pronto dará paso a la edad adulta. A pesar de que Tom y Maggie son los dos hijos del Molinero de Dorlcote no podrían ser más diferentes en su carácter y forma de ser. Siendo Maggie una niña con una gran inteligencia y cargada de imaginación, será Tom, el hijo varón, el que pueda acceder a una educación, por deseo de un padre que quiere que el hijo pueda llevar una mejor vida alejado del duro trabajo del Molino. Sin embargo todos esos planes y deseos se verán truncados cuando las malas noticias empiecen a llegar a la casa de familia Tulliver.

Es cierto que el libro está marcado por la desazón y el dolor de las tragedias que nuestros protagonistas irán conociendo con el devenir de los acontecimientos, y no podemos negar que en cierta manera este tono está presente desde el principio y hasta el final de la novela; sin embargo, hay algo muy bonito en la relación entre hermanos que construye Evans en esta historia, empezando por la relación del señor Tulliver con su propia hermana, y luego la que tenemos entre Tom y Maggie. Además con algunas pinceladas de ese fino humor de los escritores ingleses.

Varios temas explorados en las páginas de esta obra pueden ser: los recuerdos de la infancia; la propia infancia y como nos define en nuestro futuro; el papel de la mujer en la sociedad victoriana, y se contrapone el papel de Maggie Tulliven con su prima Lucy Deane que encarna el ideal de la mujer victoriana; y la capacidad para perdonar.

A modo de conclusión, me toca hacer un alegato para que se le dé una oportunidad a esta obra menos conocida de la literatura Victoriana que firma Mary Ann Evans. Personalmente puedo comentar que “El molino del Floss” es uno de los mejores libros que he leído en este año, o tal vez el mejor, y además con cada nueva obra que leo de esta autora aumenta la estima que le tengo. Sobra decir que esta es una novela de esas que pueden entrar perfectamente en la categoría de “muy recomendables”.