Reseña: Los Beat: poesía de la rebelión

Como muchos lectores, de vez en cuando, uno debe de hacer el esfuerzo de salir de su zona de confort, y siempre he pensado que una gran manera podría ser leer algo de poesía, esto es algo que he podido encontrar leyendo “Los Beat: poesía de la rebelión”, una antología poética dedicada a la Generación Beat cuyos autores y poemas han sido seleccionados por Margaret Randall y que recientemente ha publicado Valparaíso Ediciones. Sobre Margaret Randall debemos destacar que no sólo se relacionó personalmente con varios de los iconos Beats, como Allen Ginsberg, sino que además ella misma es una prolífica poeta. Otro dato curioso de Randall es que la neoyorkina fue la cofundadora de la revista El Corno Emplumado/The Plumed Horn, publicación en la que durante la década de los sesenta se publicó lo más relevante y vanguardista. Teniendo todo esto en cuenta, podemos decir que Randall es la anfitriona perfecta, y en su introducción disecciona el contexto social, cultural e ideológico que comparten todos estos poetas.

La Generación Beat surge a mediados de los cincuenta, siendo un grupo diverso de autores que tienen en común su inconformidad a los valores sociales establecidos en un ambiente opresivo que rechaza lo diferente, y esa disconformidad se manifestaba sin duda también hacia la literatura formal. Obviamente, todo esto causó un gran impacto en la sociedad estadounidense de la época, especialmente en la contracultura de los sesenta y el movimiento hippie. Su influencia cultural, sumado a su estilo de vida hedonista pero a la vez reivindicativo les hace fascinantes e icónicos, una fascinación que sentimos a día de hoy.

Algo que resulta interesante de la Generación Beat es el ritmo frenético de su poesía, su uso innovador del lenguaje, su estilo y forma y como sus poemas parecen haber sido creados para traspasar el papel y ser recitados de manera efusiva. Además de la presencia de poetas claramente reconocibles como Allen Gingsberg, Gregory Corso, Lawrence ferlinghetti, Gary Snyder o Jack Kerouac. Personalmente creo que también es importante destacar la presencia femenina en la antología con autoras como Diane di Prima, Hettie Jones, Joanne Kyger, Margaret Randall, Janine Pommy Vega o Patti Smith porque a menudo para la cultura popular en la Generación Beat las mujeres quedan en un segundo plano, como si no existieran o no fuesen tan relevantes, pero ahí están y esta antología es una buena oportunidad para reivindicarlas.

También quiero destacar algunos de los poemas que más llamaron mi atención de todos los que podemos encontrar en “Los Beat: poesía de la rebelión”, empezando por algunos de Lawrence Ferlinghetti como “La historia del avión” o “Espero”, y por supuesto Allen Ginsberg con la “Nota al pie de aullido”, “Kaddish”. Sin olvidarme de la poesía más alegórica, sensorial y naturalista de Gary Snyder, con “Bajo mi mano y mi ojo las montañas lejanas tu cuerpo”. También mencionar a Gregory Corso con “Matrimonio” o “Bomba”, y los poemas “En memoria de la radio” o “Ka’ba” de Amiri Baraka.

En cuanto a las poetas me gustaría empezar citando tres poemas de Diane di Prima como son: “Lilith de las estrellas”, “Soy una sombra” o “Para Amiri Baraka”. Además de los versos de Hettie Jones en “Lamento por una suicida turca, 22 años”, o los de de Joanne Kyger en “Palacio Nocturno”. Mencionar también esa visión actual y feminista de Margaret Randall en “2020”, y de Janine Pommy Vega en “¿De qué lado estás tú?”. Y una mención especial se merece el poema el “Séptimo cielo” de la popular cantante Patti Smith.

Para terminar, quiero recomendar “Los Beat: poesía de la rebelión” porque me parece que esta antología que nos presenta Valparaíso Ediciones es muy interesante tanto para introducirse en la poesía de la Generación Beat, como para ampliar el prisma de autores y autoras más allá de los más populares como Kerouac, Ginsberg y Burroughs.

Reseña: Victoria de Knut Hamsun

Son muchas las veces que nos encontramos con un libro que llama nuestra atención, pero es solo al terminar de leerlo cuando nos damos cuenta de la joya que hemos podido disfrutar. En este caso, podríamos decir que es bastante obvio que el nombre de Knut Hamsun siempre despertará una cierta atención, pues estamos ante un escritor que en 1920 fue galardonado con el premio Nobel de literatura, y un autor total que ha publicado más de quince novelas, además de varios libros de poemas, obras de teatro e incluso alguna que otra obra de no-ficción. Y tengo que decir que tras terminar de leer esta pequeña novela titulada “Victoria” pude ser plenamente consciente de que el noruego es uno de esos escritores que con su forma de narrar son capaces de hacer más con menos.

Debemos destacar que en “Victoria” se logra ese hacer más con menos porque esta es una historia bastante sencilla, una historia de un amor imposible entre dos jóvenes, pero obviamente es mucho más que eso. Además, debemos mencionar que a pesar de que estamos ante un libro de aproximadamente ciento veinte páginas Hamsun es capaz de explorar diferentes temas como pueden ser la diferencia de clases, las diferencias entre un mundo rural y la ciudad, el arrepentimiento, el saber afrontar las consecuencias de las acciones que tomamos, o el fracaso.

En esta novela somos testigos de una historia de amor entre el hijo del molinero, Johannes, y Victoria que es la hija del terrateniente de la zona. Se trata de un amor que a pesar de las diferencias sociales entre los dos protagonistas parece que está destinado a triunfar, y a lo largo de la obra tendremos varios acercamientos en este sentido, sin embargo también habrá momentos en los que los personajes parecen distanciarse. Esto llevará a Johannes a convertirse en un solitario, que por amor es capaz de transformar su vida, cambiar y convertirse en una persona que pueda parecer digna de Victoria; el único problema es que la familia de la joven tiene otros planes, y es que esperan que a través de un matrimonio ventajoso para la joven puedan salvar el honor de la familia.

Tengo que confesar que una de las cosas que más me ha gustado de esta novela han sido sus personajes, especialmente Johannes y Victoria. Él está muy ligado a la naturaleza, un lugar al que parece que siempre vuelve en los momentos más importantes de la novela. Mientras que Victoria es un personaje muy complejo y lleno de contradicciones. En otras palabras, se trata de personajes con muchas aristas, y esto es algo que ayuda al lector a entender lo que ocurre entre ellos, pues a pesar de que se trata de una historia de amor, el autor nos lleva a ese terreno de las reflexiones y los sentimientos, que al final son los que hacen mover la trama y deciden el destino de nuestros dos protagonistas.

Y para terminar, sólo puedo recomendar la lectura de “Victoria” de Knut Hamsun, obra publicada por Nørdicalibros y con traducción de Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo, este es un libro perfecto para leer con tranquilidad, disfrutando de la historia y reflexionando acerca de lo que el autor nos va proponiendo en cada capítulo.

Reseña: Luz de febrero de Elizabeth Strout

Más información en la web de Duomo Ediciones

Hay ciertos escritores con los que uno es capaz de reconocer su estilo a lo largo de su obra, pero que aún siendo fieles a ese estilo son capaces de sorprender a los lectores con cada nuevo libro, y eso es exactamente lo que me ocurre cada vez que leo un nuevo libro de Elizabeth Strout. En esta ocasión el libro que he estado leyendo se titula “Luz de febrero” y lo podemos disfrutar en castellano gracias a Duomo Ediciones, quienes son los responsables de que volvamos a encontrarnos con un personaje tan peculiar y querido como es Olive Kitteridge.

Luz de febrero” es un libro de relatos, en donde encontraremos trece historias, en las que todas están ambientadas en el pequeño pueblo de Crosby (Maine), y en la que algunas están estrechamente conectadas entre sí. Muchas de estas historias están protagonizadas por Olive Kitteridge, y en otras Olive está presente de alguna forma; y esto es algo que nos ayuda a sentir ese ambiente cercano y familiar de un pueblo en el que todos sus habitantes terminan conociéndose.

A pesar de que las historias presentes en este libro nos presentan a diferentes personajes, que tienen sus problemas y reflexionan sobre su vida, podría decirse que en esta ocasión nos encontraremos con historias que tratan temas que encontramos en sus otras novelas como pueden ser la nostalgia, el efecto que las malas relaciones pueden tener en ciertas personas, el envejecer y ser consciente de ello, las diferencias entre la gente de pueblo y los que son de una gran ciudad, o como una persona puede ejercer un impacto en nuestra vida, y todo ello con un sutil y necesario sentido del humor.

Aunque es cierto que en este libro encontramos varias historias en las que Olive es la protagonista principal, y estás nos cuentan acontecimientos importantes de los últimos años de su vida empezando un nuevo capítulo junto a Jack Kennison. También encontramos otros personajes que hacen de este libro una experiencia lectoras más coral, por ejemplo en “Ayuda” conoceremos a Suzanne que tiene que volver al pueblo para resolver todos los detalles tras la muerte del padre, y lo hace en un momentos muy complicado de su vida. O la historia que da título a este libro “Luz” en la que se nos presenta al personaje de Cindy, una mujer que sufre una enfermedad y que compartirá varias charlas con Olive Kitteridge.

Sin embargo, hay una cosa que personalmente he podido apreciar mucho con la lectura de este libro, y que encontraremos en la parte final del libro. Cuando Olive, tras haber sufrido un infarto, se encuentra viviendo en una especie de residencia para ancianos, en donde conoce a una mujer llamada Isabelle, y juntas reflexionan sobre las decisiones del pasado que aún siguen presentes en su vida, esos recuerdos que siempre vuelven; y además supone el reencuentro de la autora con otros de sus personajes más queridos como son Amy e Isabelle.

Para concluir, me gustaría recomendar “Luz de febrero” a todos aquellos que se quedaron sorprendidos con un personaje tan especial y único como el de Olive, ya sea con la novela que ganó el Premio Pulitzer en 2009, y que también ha publicado Duomo Ediciones, o con la serie de televisión protagonizada por la actriz Frances McDormand. Yo no sé si Elizabeth Strout tiene pensado volver a escribir más historias con el personaje de Olive, pero debemos disfrutar las que tenemos publicadas porque de verdad que merece la pena sumergirse en la mirada de este personaje, y ser testigo del tratamiento de temas que el lector puede sentir como propios o incluso ha vivido en su propia piel. Es un libro sobre la vida, para aprender y reflexionar, pero sobre todo para dejarse atrapar por estos personajes tan maravillosamente cercanos y con tantas aristas y contradicciones que nos presenta Elizabeth Strout en sus novelas.

King Gizzard & the Lizard Wizard en 10+1 canciones

He decidido dedicarle una entrada a King Gizzard and the Lizard Wizard, y lo quiero hacer antes de que publiquen su nuevo álbum, LW, que podremos escuchar a finales de febrero y será el primero de los tres que el grupo australiano tiene pensado publicar en este 2021. Tengo que reconocer que escuchar toda la discografía de los de Melbourne ha sido todo un placer, y un ejercicio que nos demuestra el buen estado en el que se encuentra la industria discográfica en Australia; sin embargo el tener que seleccionar diez canciones de una banda que tiene diecisiete álbumes de estudio es algo que requiere una escucha activa y más selectiva.

Algunos datos que nos ayudan a comprender la grandeza del grupo liderado por Stu Mackenzie podría ser el hecho de que su carrera está condensada en un periodo de nueve años, y no podemos dejar de mencionar que en 2017 publicaron cinco de sus diecisiete álbumes. Dejando a un lado el tema de su elevada producción artística, y centrándonos en el sonido del grupo, tenemos que enfatizar que su música es mucho más que guitarrazos y distorsiones, hay una mezcla de influencias y estilos que enriquecen su sonido y nos asegura de que nunca sabemos qué nos encontraremos en el próximo disco de King Gizzard and the Lizard Wizard.

Este grupo de Melbourne está formado por seis músicos que se caracterizan por ser capaces de tocar diferentes instrumentos, pero por lo general podemos decir que los integrantes de King Gizzard and The Lizard Wizard son: Ambrose Kenny-Smith teclados, armónica y percusión; Stuart Mackenzie cantante y guitarrista; Joey Walker y Cook Craig guitarristas; Lukas Skinner al bajo y Michael Cavanagh a la batería. Y no me quiero olvidar de Eric Moore, quien ejerció como segundo batería del grupo desde su origen y hasta el 2020, y ahora está totalmente centrado en el proyecto de Flightless Records que es sello que produce los álbumes de King Gizzard y otras bandas de la escena de Melbourne.

Antes de repasar esas canciones que he seleccionado, me gustaría hacer un pequeño análisis de una discografía en la que podemos señalar dos aspectos fundamentales: el primero es la alta producción y otro sería el hecho de que los australianos dedican un tema ya sea sonoro o conceptual a cada uno de sus trabajos discográficos. Como resultado tenemos discos que la gente conecta entre ellos, e incluso hay gente que afirma que todos los álbumes del grupo están conectados. Yo recomiendo “Nonagon Infinity” (2016), “Flying Microtonal Banana” (2017), “Polygondwanaland” (2017) y “K.G.” (2020) como los discos que todo el mundo tiene que escuchar para empezar a disfrutar de la música de este grupo.

Mi lista de diez canciones: como siempre muy personal y siendo consciente de que se han quedado fuera algunas canciones que también son muy interesantes.

High Hopes Low” de 12 Bar Bruise (2012). Tema perteneciente al álbum debut de King Gizzard and the Lizard Wizard, esta es la típica canción que podemos seleccionar como carta de presentación del grupo, y se trata de un tema que define a la perfección ese sonido que está presente en este primer trabajo musical, pero que también apreciamos en los siguientes álbumes de la banda.

Head On/Pill” de Float Along – Fill Your Lungs (2013). Canción con la que abre este tercer disco, y que deja una clara declaración de intenciones, además de ser una muestra de la ambición de este grupo australiano que no le tiene miedo ni a la duración de sus canciones, ni a dejarse llevar por la improvisación controlada que pueden tener los músicos que empiezan a componer a través de lo que vaya surgiendo en las sesiones de grabación de un álbum.

I’m in Your Mind Fuzz” de I’m in Your Mind Fuzz (2014). Con su quinto álbum de estudio podemos afirmar que King Gizzard and the Lizard Wizard inician el proceso de la recogida de diferentes influencias que terminarán enriqueciendo su sonido. También es innegable el cuidado que se pone en la instrumentación de este álbum.

Bone” de Paper Mâché Dream Balloon (2015). Este es un disco que se caracteriza por el sonido inconfundible de los instrumentos acústicos con los que los integrantes del grupo tuvieron que trabajar para este séptimo álbum. Otra de las curiosidades de Paper Mâché Dream Balloon es que Eric Moore aparece como que no ha tocado ningún instrumento, y con un escueto “nothing” en los créditos del disco.

Gamma Knife” de Nonagon Infinity (2016). Podemos afirmar que fue en 2016 cuando la cosa se puso seria para los de Melbourne, y con la publicación de este disco consiguieron sus primeros éxitos en las listas de la ARIA (Australian Recording Industry Association) y el Billboard americano. Un reconocimiento al trabajo de este grupo, que viene tras haber conseguido completar un álbum conceptual como es Nonagon Infinity, en el que tenemos nueve canciones en las que el final de unas se difuminan con el principio de las siguientes, y el último tema nos vuelve a llevar al comienzo del álbum.

Billabong Valley” de Flying Microtonal Banana (2017). En esta ocasión nos encontramos con un grupo de músicos que se encierran en el estudio y deciden que van a experimentar con los microtonos (cada uno de los intervalos musicales menores que un semitono y permite la utilización de más notas), e incluso han modificado sus instrumentos para llegar a esos microtonos. Y se trata de un disco de un nivel tan alto que tras varias escuchas me ha sido imposible seleccionar una canción que destaque por encima del resto; es por ello que me quedo con esta que trata sobre el tema de los forajidos australianos, y en lo sonoro tiene influencias que nos llevan hasta las costas de la península de Anatolia. Además en esta ocasión podemos escuchar a Ambrose como la voz principal.

The Lord of Lightning” de Murder of the Universe (2017). Muchas son las personas que afirman que hay evidencias claras de que este disco y Nonagon infinity (2016) son dos álbumes que comparten el mismo tema conceptual y que están conectados entre ellos; y podemos pensar que si en el estribillo de este tema se canta “Nonagon, nonagon. Nonagon infinity.” esas personas tal vez tienen algo de razón. Un disco imprescindible en el que encontramos joyas como esta, mezcladas con la voz de dos narradores diferentes, que nos van narrando una historia de ciencia ficción utilizando la técnica del spoken word.

Polygondwanaland” de Polygondwanaland (2017). La canción que da título al duodécimo trabajo discográfico de los aussie nos demuestra que menos es más, y que cuando se tiene todo por su sitio los resultados llegan, y en este caso con un disco redondo en el que encontramos temazos como este.

Venusian 1” de Infest the Rats’ Nest (2019). Con este disco he tenido un pequeño dilema, y es que “Venusian 1” no es la mejor canción que podemos escuchar en Infest the Rats’ Nest; sin embargo esta es la canción que da inicio a la parte final del álbum, y es la que nos lleva al final de la historia que con una temática claramente ecologista podemos escuchar en este álbum desde el principio hasta el final del mismo. Además este disco supone la primera aproximación a un sonido más potente como es el del thrash metal.

Oddlife” de K.G. (2020). En esta segunda aventura explorando todas las opciones que ofrecen los microtonos el grupo de Stu Mackenzie nos han deleitado con un disco que está lleno de grandes temas, pero del que podemos rescatar este “Oddlife”, marcado por un sonido dominado por la percusión y en el que nos lleva de vuelta a Flying Microtonal Banana (2017).

Y un extra, que en esta ocasión corresponde al último single del próximo álbum L.W. (2021), que lleva por título “O.N.E.“, y del que podemos decir que es una especie de continuación del álbum lanzado en 2020, además de ser un nuevo acercamiento a los microtomos, y un disco que será el primero de los tres que los australianos han prometido sacar en este 2021.

Para finalizar me gustaría decir que yo descubrí a King Gizzard & the Lizard Wizard a finales de 2019 cuando estaban presentado “Infest the rats’ nest” en la emisora de radio KEXP, y esa primera aproximación fue realmente nefasta; y tengo que confesar que tardé algo más de un año en volver a conectar con este grupo, y fue gracias a un álbum como “K.G.”, que llevó a los australianos a posicionarse en lo más alto de las listas de los mejores álbumes publicados en 2020, y de esta forma me dieron una oportunidad para volver a escuchar su propuesta musical y poder apreciarla como de verdad se merece.

Recensión: O lector de Bernhard Schlink

Moitas veces lemos libros, que como lectores espertan en nós sentimentos acerca da historia que se tratan nas súas páxinas, e algunhas veces eses sentimentos son contraditorios ou fanche reflexionar máis en profundidade acerca do lido, e iso é exactamente o que me ocorreu con este marabilloso libro do escritor alemán, Bernhard Schlink, e que leva por título “O lector”, e que desde o pasado mes de Decembro podemos ler en galego grazas á edición da editoria Hugin e Munin e a tradución de David A. Álvarez Martínez.

Estou convencido de que a estrutura do libro, dividido en tres partes, axuda a que as contradicións crezan na cabeza dos lectores, pero tamén é innegable que o estilo claro e directo de Schlink non deixa lugar a dúbida sobre os temas máis delicados, que pode aparecer nunha obra na que se aborda o tema dos campos de concentración da Alemaña nazi.

A historia de “O lector” está narrada por Michael Berg, quen na primeira parte do libro lévanos á súa adolescencia, cando tiña quince anos e namorouse dunha muller de trinta e seis anos chamada Hanna Schmitz. Con Hanna, Berg descobre o amor, e a pesar de que entre eles a relación non é sempre un camiño de rosas, hai algo que nunca cambia, antes de deitarse xuntos el lerá en voz alta para ela. Pero un día Hanna desaparece da vida do noso protagonista, e aínda que ao principio isto supón unha gran perda para Berg, el logrará converterse nun brillante estudante de dereito. É neste contexto que un día, e durante un xuízo a cinco mulleres que están acusadas de crimes de guerra nazis, Berg descobre que Hanna é unha das acusadas.

Non podo ocultar que o que máis me gustou deste libro foron os seus personaxes protagonistas, de verdade que podo dicir que nunca me atopei con ningún como eles, Berg e Hanna son personaxes difíciles de esquecer e que unha vez concluída a lectura quedan connosco. De Berg gústanme as súas reflexións sobre o amor, e que coa perspectiva do tempo sexa capaz de recoñecer que nesa primeira relación houbo momentos nos que se fixeron dano o un ao outro. Mentres que de Hanna gústame o segredo que garda, e como é algo que se revela na parte máis interesante da historia, paréceme que o mellor é non comentar nada.

Esta é unha novela na que a memoria, e o como lembramos episodios da nosa vida son temas fundamentais. É obvio que tamén se trata o tema da memoria colectiva, no referente ao pobo alemán, que despois da Capitulación alemá de maio de 1945 tiveron que facer fronte ao episodio máis escuro da súa historia. Pero ademais do pasado e a memoria, tamén podemos atopar outros temas como son a inocencia do amor que experimenta Berg ao principio, a culpa e a vergoña, ou o poder da literatura.

A modo de conclusión gustaríame recomendar “O lector” de Bernhard Schlink, porque a pesar de que xa pasaron máis de vinte e cinco anos desde a súa publicación, é unha desas novelas que nos atrapa desde as súas primeiras páxinas, en gran medida por esa narración trepidante e a apaixonante historia aquí recollida, pero sen esquecernos de que é unha novela que nos fará reflexionar e pensar sobre o lido.

Recensión: Cobiza de María Reimóndez

Máis información na web de Xerais

Un dos acontecementos literarios do ano é a publicación do novo libro de María Reimóndez, unha autora que se caracteriza pola súa elevada produción literaria que abarca narrativa, poesía, diferentes ensaios e un gran labor como tradutora; e na que podemos atopar obras para todos os públicos, é por iso que este é un evento que os lectores celebramos. Nesta ocasión María Reimóndez preséntanos “Cobiza”, unha obra de ciencia ficción feminista, que vén de recivir o Premio Literario Pinto e Maragota á diversidade sexual e de Xénero.

En “Cobiza” expónsenos un escenario onde nun futuro a poboación está segregada e onde a maioría da poboación vive nunhas condicións penosas e baixo o control estrito por parte do sistema de vixilancia mundial (SVM); mentres que as elites habitaban nas Capitais, un lugar ao que a nosa protagonista, Luz, será levada tras gañar a lotería de fertilidade, unha experiencia que transformará a súa vida por completo. Isto é a grandes liñas o que ocorre na vida da nosa protagonista antes dá Gran desconexión, pero tamén veremos os efectos deste cataclismo, e o farémolo da man dun grupo de personaxes que serán testemuñas de como os seus corpos son clasificados como mulleres e vendidos, para manter as estruturas de poder dominantes.

Como se pode ver pola sinopse esta é unha novela moi orixinal, pero tamén de actualidade, unha historia interesante que atrapa ao lector desde o principio, e na que podemos apreciar cales son as preocupacións da autora con respecto ao mundo no que vivimos, neste novela explóranse temas como o machismo, o ecoloxismo, o clasismo, cales son os límites da ciencia e cal é a finalidade do progreso. Noutras palabras, “Cobiza” é un libro de ciencia ficción que se preocupa polos temas sociais e que está cheo de aventuras.

Outro aspecto a destacar é que estamos ante unha novela coral, e na que ten moito protagonismo o gran elenco de personaxes que atopamos nas páxinas desta obra, trátase de personaxes complexos e que están expostos a diferentes dilemas morais e situacións que nos fan conectar con eles. Reimóndez tómase o seu tempo para explicarnos o mundo que habitan estes personaxes, e preséntanolos seguindo unha orde de aparición que favorece que o lector queira pasar máis tempo neste mundo e coñecer máis e máis as que nel habitan.

Para concluír, gustaríame dicir que me encantou poder ler esta novela de María Reimóndez, autora que descubrín grazas ao poemario “Galicia en bus” (Xerais, Marzo 2018), e que nesta “Cobiza” tráenos unha novela que realmente merece moito a pena ler e que é moi recomendable. Ademais quero confesar que eu non son lector habitual de ciencia ficción, pero que con escritoras da talla de María Reimondez a calidade da súa prosa é tan grande, que un abre o libro e rapidamente mergúllase nas súas páxinas para gozar da historia.

Reseña: Volar a casa

Más información en la web de Páginas de Espuma

“Volar a casa” de Daniel Monedero es un libro de cuentos, en el que nos encontramos cinco cuentos, pero en el que también encontraremos más relatos “ocultos” dentro de estos cinco cuentos que aparecen en este libro publicado por Páginas de Espuma. La extensión de las historias que podemos encontrar en este libro varían, desde las que tienen menos de quince páginas a las que superan las cuarenta y cinco, pero sin duda alguna este es el libro perfecto para leer durante un de fin de semana.

Digo que es el libro de relatos perfecto para leer durante un fin de semana porque Daniel Monedero es capaz de construir cinco pequeños universos en apenas ciento cincuenta páginas, universos en los que habitan la chica que se tatuaba pájaros, una chica que tenía un grupo de Punk, una joven que llega a Nueva York para lograr su sueño, un hombre que va a la lavandería, un escritor que reflexiona sobre el proceso de creación literario, un hombre que se siente observado por un pez exótico, y un joven que escribe relatos.

Además de construir mundos y personajes tan interesantes, en los relatos que aparecen en “Volar a casa” el autor desarrolla temas como la percepción de la realidad, las decepciones de la vida, los sueños, el poder transformador de los cambios o el proceso de creación literaria. Todo con un lenguaje muy poético y preciosista; además en estos relatos el lector se encontrará con un sinfín de referencias culturales que van desde J. D. Salinger, Rosalía de Castro y Borges hasta Emily Dickinson y Franz Kafka quienes dan título al segundo y cuarto cuento, respectivamente.

A modo de conclusión me gustaría recomendar este libro de Daniel Monedero y que tiene un título tan sugerente como es “Volar a casa”, porque verdaderamente este es un libro en el que los lectores se sentirán como en casa, ya que la literatura es el gran tema de este libro, en el que se reflexiona sobre el cuento perfecto, descubriremos a un persona que parece tener un don para escribir historias y también encontraremos a gente que bailan al ritmo de la biblioteca de una madre ausente. Me gustaría comentar que me gustó mucho el final del segundo cuento; y que el último, “Alta literatura coreana”, fue el que me pareció que tenía una mayor carga emocional; pero si me tengo que quedar con uno, me quedo con el tercero, el que lleva por título “Un cuento perfecto” tanto por sus tres protagonistas, que me encantan, como por la historia que protagonizan.

Hablando de Alejandra Pizarnik

Para poner fin a ese primer proyecto personal del año, que consistía en leer más literatura argentina, he decidido dedicarle una breve entrada a Alejandra Pizarnik, y lo hago tras haber leído siete de sus poemarios, que aparecen en la antología que lleva por título “Poesía completa”.

Aunque es cierto que no he terminado de leer el libro que reúne toda la obra poética de la autora nacida en Avellaneda, tengo que decir que ha sido una gran experiencia lectora el poder acercarme a esta autora que está considera como uno de los grandes nombres de la literatura escrita en español.

Todos asociamos el apellido Pizarnik con poesía; pero también se pueden encontrar publicadas sus obras de prosa, en donde destaca el relato de “La condesa sangrienta”, además de su correspondencia y diarios. Pero volviendo a la poesía, he de decir que han sido tres los poemarios que más me han gustado, “La última inocencia”, “Las aventuras perdidas” y “Árbol de Diana”, publicados en 1956, 1958 y 1962, respectivamente.

Como todo lector de poesía, he de reconocer que me ha sido inevitable el ir apuntando los títulos de algunos de esos poemas que más me han sorprendido, y es que cuando uno se sienta al leer por primera vez a una autora de la talla de Alejandra Pizarnik lo normal es llevarse una grata sorpresa. Esos poemas serían: “Yo soy…” de su primer libro de poemas “La tierra más ajena” (1955), “Exilio” de “Las aventuras perdidas” (1958), “Piedra fundamental” de “El infierno musical” (1971), y “Rescate” un verso dedicado a Octavio Paz.

Obviamente no sé cuando, pero intentaré volver a acercarme a la poesía de Alejandra Pizarnik y leer todos esos poemas que no fueron recogidos en libros, y que aún tengo pendientes por finalizar. Me parece que esta ha sido la mejor manera posible para ponerle el punto final a esta idea de empezar el año leyendo a autores de un único país, porque es algo que nos demuestra, que en todos los países del mundo, podemos encontrar autores que de verdad merece la pena descubrir y leer.

Reseña: Las cosas que perdimos en el fuego

Más información en la página web de Anagrama

Mi primera vez leyendo a Mariana Enríquez me ha llevado a descubrir un libro de relatos, que es bastante popular a los dos lados del atlántico, y que lleva por título “Las cosas que perdimos en el fuego”. Se trata de un libro que en líneas generales me ha gustado mucho, y del que puedo decir que me parece una muy buena carta de presentación para quienes quieran acercarse a la obra de la escritora porteña.

Las cosas que perdimos en el fuego” está compuesto por doce relatos que tienen un tono propio del género de terror, y en los que la autora irá aprovechando para mostrarle al lector algunas de sus preocupaciones con respecto a la sociedad en la que vivimos. Se podría decir que lo paranormal y lo social se dan la mano, en unos relatos que afectarán al lector desde varios y diferentes ángulos, y esto es algo que enriquece la experiencia lectora.

Me gustaría dedicarles unas pocas líneas a algunos de mis relatos favoritos, pero obviamente tratando de no desvelar nada muy revelador de la trama, porque de verdad que hay que leer los cuentos de Mariana Enríquez:

El primer relato, “El chico sucio”, tiene como protagonista a una mujer que vive en una gran casa situada en un barrio donde viven personas con menos recursos, a pesar de que su familia está en contra de su decisión, ella parece feliz con su estilo de vida. Algo que me ha llamado la atención es que este relato destila una fuerte sensación de comunidad, ya que sus vecinos son gente muy cercana, y esto será lo que llevará a nuestra protagonista a querer ayudar a un niño pequeño, cuya madre drogadicta y embarazada ha desaparecido durante la noche. Este es un relato en el que se denuncia la pobreza en la que viven los más necesitados.

En el segundo relato, titulado “La hostería”, se nos cuenta cómo la familia de un político local decide irse a pasar unos días al pueblo, allí la hija del matrimonio aprovecha para reencontrarse con sus amistades de la infancia. Al parecer las cosas han cambiado en el pueblo, pues el padre de la amiga, un respetado guía turístico ha perdido su trabajo. Las dos chicas iniciarán una operación de venganza, pero fracasarán en su intento.

Uno de mis cuentos favoritos es “La casa de Adela”. Ambientado en una casa abandonada, que asusta incluso a los adultos, como se puede apreciar por la reacción de la madre de dos de los niños protagonistas. El relato es realmente inquietante, si tenemos en cuenta que lo estamos viendo desde los ojos de unos niños pequeños, dos hermanos que tienen una amiga a la que le falta un brazo. Un día los amigos deciden entrar en la finca de la casa, y esto es algo que generará una obsesión en el pequeño Pablo, quien decide que tienen que entrar dentro de la casa, al entrar serán testigo de cosas muy extrañas. Un suceso que marcará la vida de dos familias para siempre.

El patio del vecino” me parece que es el relato más macabro, y el que peor sensación te deja después de leerlo. Aquí la autora, con una gran maestría, irá construyendo este relato añadiendo cada vez una dosis más de tensión hasta llegar a la conclusión. Pero también tengo que decir que me parece que está tratado muy bien tanto el plano social de la historia, como ese lado más paranormal que una historia de terror tiene que tener. Paula, nuestra protagonista, es un personaje muy interesante, lleno de contradicciones, que debería ser feliz pero no lo es, que podría haber sido una trabajadora modélica pero se encuentra en casa sin trabajo,…

En “Verde rojo anaranjado” se hace una reflexión sobre el poder que ejerce Internet en las personas, y como puede anularlas completamente. Ejemplificado, en esta historia de dos amigos, en la que un chico decide encerrarse en su habitación para no volver a salir; mientras que la chica decide mantener las visitas a su casa, además de chatear con él sobre temas muy extraños y perturbadores.

Y qué mejor forma de terminar que con el relato que da título a esta espléndida colección, “Las cosas que perdimos en el fuego”. Un último relato que encierra el mensaje más potente de todos los doce cuentos que se reúnen en este libro de Mariana Enríquez. Trata, de manera indirecta, sobre los feminicidios, y lo hace en su vertiente más cruel, dura, e inhumana, como son los casos de mujeres que son quemadas vivas. Obviamente no es un relato fácil de leer, pero es necesario leer acerca de estas cosas, porque es un tema que a uno le hace pensar y reflexionar acerca de estas violencias contra la mujer, y este es un tema sobre el que hay que seguir educando a las nuevas generaciones ya que por desgracia parece que no hay ningún avance.

A modo de conclusión, los relatos de Mariana Enríquez tienen un trasfondo que te hace reflexionar sobre temas que están presentes en nuestras vidas y son parte de la sociedad, pero es innegable que todos tienen ese poso del terror que hace que el lector sienta escalofríos con ciertos pasajes. Además, es una buena forma de mezclar esa tradición anglosajona del terror, con una ambientación tan innegablemente propia de Argentina. Estoy seguro de que seguiré leyendo a esta autora, que tan buena impresión me ha dejado con este libro de relatos que es muy recomendable.

17 Libros para 2021:

Viejos conocidos:

El secreto” de Donna Tartt. Teniendo en cuenta todo el trabajo que hay detrás de un libro de Tartt, uno tiene la sensación de que merece la pena sentarse a leer un libro que tiene más de setecientas páginas, pero es algo que merece mucho más la pena una vez que ya se conoce a la autora detrás de estas grandes novelas.
Nora Webster” de Colm Tóibín. Una de esas lecturas que recuerdo con una gran alegría es la de “Brooklyn”, ya que fue la primera novela que leí en inglés; además la sensación que me dejó el estilo de Tóibín fue muy grata, y es por ello que siempre he esperado encontrar el momento oportuno para acercarme a este libro, “Nora Webster”, al que tantas ganas le tengo.
Estupor y temblores” de Amélie Nothomb. Me he decidido a poner a la autora belga entre viejos conocidos porque ya he leído un par de sus libros en el pasado; sin embargo, en esta ocasión será un verdadero estreno, ya que con esta pequeña novela me sumerjo por primera vez en sus novelas de corte más personal, en las que se aborda la “ficción del yo”.

Nacionales:

Años felices” de Gonzalo Torné. De todos aquellos libros que la editorial Anagrama decidió poner a disposición de los lectores durante los primeros días del confinamiento, fue el de Torné el que más me llamó la atención, principalmente porque nunca había leído a este autor, y además porque parece que este es uno de esos libros en los que uno de los temas principales es la vida.
El paciente” de Juan Gómez-Jurado. Tras escuchar a Gómez-Jurado en los podcast en los que participa, llegué a la conclusión de que no era justo por mi parte el hecho de no acercarme a su trabajo como escritor. El primer paso será leer esta novela, en la que al parecer se esconden detalles fundamentales, que luego irán apareciendo en sus siguientes títulos.
Entre visillos” de Carmen Martín Gaite. Martín Gaite es una autora de la que sólo he leído un par de entrevistas, y teniendo en cuenta que es uno de los nombres propios de nuestra literatura, he decido que ya era hora de darle una oportunidad, y no se me ocurre una mejor manera que hacerlo que con su primera novela, publicada hace casi sesenta y cinco años.
Un amor” de Sara Mesa. Tras haber leído cuatro libros de esta autora sevillana, me he decidido a comprar su última novela. Tengo que decir que en esta ocasión las expectativas están muy altas, pero no por los halagos que haya recibido este libro que ha sido elegido el mejor de 2020 por Babelia, sino porque en mi caso particular siempre he disfrutado mucho de los libros de Mesa.

Primer acercamiento:

Léxico familiar” de Natalia Ginzburg. En ese reto personal de seguir descubriendo autores europeos, que me ayuden a salir de la fuerte influencia anglosajona que siempre han marcado mis lecturas, he decidido poner mis ojos sobre Italia, y en una de sus autoras más queridas y leídas. En esta novela de Natalia Ginzburg nos encontramos un retrato de esa vida familiar de principios de siglo, además de recoger la transformación sufrida por el país transalpino durante su época más convulsa.
Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio” de Alice Munro. En este año en que me he decidido a leer más libros de relatos, no podía ignorar a uno de los grandes nombres en lo referente a la literatura condensada en este pequeño formato como es Alice Munro. La canadiense no sólo ha ganado el Premio Nobel de literatura en 2013, sino que además ha conquistado a millones de lectores en todo el mundo con una carrera en la que ha publicado catorce colecciones de relatos originales.
Las chicas de campo” de Edna O’Brien. Me parece que no engaño a nadie, si digo que la literatura irlandesa es una de las que más me interesan. Me parece que es algo reseñable el elevado número de grandes autores que han salido de la isla Esmeralda, desde Joyce hasta Sally Rooney, pero sin olvidarnos de escritoras como Edna O’Brien que lleva escribiendo desde los sesenta.

En galego:

Que me queres amor?” de Manuel Rivas. Este es un libro que leí por primera vez cuando estaba en el instituto, y teniendo en cuenta que en 2020 se celebró el vigésimo quinto aniversario de su publicación, me parece que ahora es un buen momento para volver a acercarme a esta colección de relatos, que es una de las grandes obras de uno de los escritores más interesantes del panorama nacional.
A dúbida” de María Reimóndez. No puede faltar María Reimondez, autora de la que llevo leyendo con regularidad desde el año 2018, pero de la que sin embargo aún no he leído ninguna novela, y es por ello que he seleccionado esta novela corta que tiene una premisa muy interesante y de la que seguro que podemos aprender mucho.
Silencio” de Agustín Agra. Este es otro libro de relatos, pero en esta ocasión está firmado por un autor del que no he leído nada, sin embargo, viendo varias entrevistas en las que presentaba esta obra, me parece que puede ser un libro muy interesante porque se tratan temas relativos a aquellos primeros avances científicos.

Clásicos:

Nuestro común amigo” de Dickens. El escritor nacido en Portsmouth es una de mis “asignaturas pendientes”, y me gustaría poder solucionar esto a lo largo de este año. Es cierto que Dickens ha escrito varios títulos mucho más conocidos que este, pero me parece que empezar con una de sus últimas obras me ayudará a apreciar el talento del genial escritor inglés en todo su esplendor.
Tristana” de Pérez Galdós. En 2020 intenté leer a Galdós, ya que de verdad parecía que era el momento perfecto, sin embargo eso nunca ocurrió. Pero he de decir que aproveché el año Galdosiano, en el que se recordaba el centenario de la muerte del escritor canario, para descubrir más en profundidad a un autor al que tengo que darle la oportunidad que se merece.
Carol” de Patricia Highsmith. En 2021 celebramos el cien aniversario del nacimiento de Patricia Highsmith, uno de los nombres propios de la literatura estadounidense, y que tantas obras de narrativa nos ha dejado, destacando sus novelas de Ripley y sus relatos. Sin embargo, en este año tan especial, me parece que “Carol” también puede ser un libro muy interesante.
Orlando” de Virginia Woolf. La inglesa es una de esas escritoras que nunca pasan de moda, y es por ello que pienso que nunca es tarde para empezar a leerla, en mi caso será con esta novela de casi trescientas páginas. Es cierto que no se trata de una de sus obras más populares, y este es uno de los motivos que me han llevado a seleccionar un libro, que además trata temas tan interesantes como el género y el papel de la sociedad en nuestra vida.