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Reseña: Un artista del mundo flotante

Aprovechando que este próximo jueves, día 8 de Octubre, se entrega el Premio Nobel de Literatura 2020 voy a compartir mis impresiones y reflexiones acerca de esta novela de Kazuo Ishiguo, el escritor británico galardonado por la Academia Sueca en 2017. “Un artista del mundo flotante” (1986) es la segunda obra publicada por Ishiguro, y tiene algunos puntos en común con su popular obra “Los restos del día” (1989).

Esta es la historia de Masuji Ono, un anciano pintor, que en las más de doscientas páginas de esta novela repasa algunos capítulos de su vida y reflexiona sobre su carrera artística. En esta novela que explora los temas del pasado y el recuerdo somos testigos de cómo se entremezclan esos instantes perfectos con las decisiones erróneas que definen una vida.

Si hay una cosa que hace a las mil maravillas Ishiguro es construir sus historias con narradores subjetivo, esa figura literaria que en este caso representa Ono, y es él quien nos cuenta la historia desde su punto de vista; pero siendo el autor totalmente consciente de los mensajes que quiere transmitirle al lector, algo que logra mediante las interacciones de nuestro narrador con el resto de protagonistas de la novela.

También hay que destacar la relación de Ono con sus dos hijas, Setsuko y Noriko, y especialmente la que se produce entre el anciano artista y su nieto Ichiro. Como ya he comentado anteriormente las interacciones familiares presentes en esta obra son muy reveladoras, y son responsables de mover la trama.

Tras haber leído varias obras de esta autor brtianico me es fácil reconocer que en su prosa hay temas que son realmente importantes, y suelen ser recurrentes, uno de ellos podría ser el paso del tiempo y la fragilidad de la memoria; pero en esta ocasión nos encontramos otros temas como por ejemplo: la identidad propia y lo que podría llamarse identidad nacional, nuevos valores para un nuevo mundo como consecuencia de la derrota nipona en la Segunda Guerra Mundial, además de la belleza y el arte.

Sin desvelar mucho de esta preciosa historia firmada por Ishiguro tengo que comentar que me ha gustado mucho esa contraposición acerca del viejo y nuevo Japón tras la guerra, dos formas de entender el mundo, y también dos maneras totalmente contrarias de reaccionar a una situación por parte de la sociedad japonesa, y algo que en esta novela ejemplifica a la perfección un elenco de personajes con los que nuestro protagonista se ha encontrado a lo largo de su vida.

Para concluir me gustaría mucho recomendar este libro, soy consciente de que tal vez “Un artista del mundo flotante” no sea la obra más conocida de Kazuo Ishiguro, pero de verdad que es una novela imprescindible de uno de los grandes autores de nuestra época. Personalmente me ha gustado mucho esta pequeña novela, en la que he encontrado algunas similitudes con “Los restos del día”, y espero poder seguir leyendo a este autor que tanto me gusta y del cual ya he leído un tercio de su obra publicada.