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The Jam en 10 canciones

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Hoy me gustaría dedicarle una entrada al grupo The Jam, y así repasar algunas de sus canciones más emblemáticas de sus corta pero intensa carrera; en la que en un breve periodo de tiempo, de cinco años, Paul Weller y sus dos compañeros fueron capaces de producir seis álbumes que ya forman parte de la historia de la música en el Reino Unido.

Abanderando el revival mod que surgió durante la segunda mitad de los años setenta, The Jam se caracterizaban porque fueron un grupo mítico capaz de componer canciones que han perdurado en el tiempo al margen de las modas, y además consolidaron un sonido inconfundible durante el estallido punk a ambos lados del atlántico.

Pero si algo define a Paul Weller son esas letras de profundo carácter social que reflejan a la perfección la vida de la gente, con críticas contra el conservadurismo de Margaret Thatcher envueltas en composiciones brillantes, efervescentes y generalmente breves, marcadas por la exquisita voz del de Woking, y ese inconfundible bajo de Bruce Foxton. Además de esa mentalidad abierta y ansias creativas de un Weller que nunca fue muy amigo de encasillase musicalmente hablando, y fue pionero en la combinación de diferentes sonidos: rock, soul y R&B…

Así que como bien dice el título de esta entrada hoy repasamos diez canciones de The Jam que no puedes dejar de escuchar:

Empezando con uno de sus primeros grandes temas “In the city”, publicado en Abril del 77 este fue el primer single lanzado por los de Surrey, y se trata de un canto a la juventud y a la vida en la ciudad con respeto al mundo más rural. No debemos dejar de mencionar que cuando Paul Weller escribió este tema era un adolescente con algo menos de dieciocho años, lo que nos puede dar una muestra de como, ante todo, Weller destacaría a lo largo de los años por su gran habilidad como compositor.

Es eso exactamente lo que vemos, más adelante en 1979, cuando el grupo publicaba su disco más celebrado Setting sons, en donde destaca especialmente una canción que lleva por titulo “Private Hell”; en este tema nuestra protagonista, que es una ama de casa con una vida infeliz, reflexiona sobre como hubiera sido su vida de haber tomado otras decisiones en el pasado. Desgarradora e intensa, esta es una canción que realmente no recibe el reconocimiento que se merece.

Igual de desgarradora es este “Down In The Tube Station At Midnight” que trata un tema, que puede parecer bastante actual, pues relata el ataque de un grupo de skinheads a un padre de familia en el metro.

Las canciones de The Jam no suelen ser, por norma general, de carácter optimista, y eso a pesar de su sonido más calmado y de haber firmado grande baladas como este “Carnation” que es un tema de desamor que nos deja una líneas exquisitas como esta “If you gave me a fresh carnation, I would only crush its tender petals”.

Como hemos visto hasta ahora, las letras muchas veces suelen ser más importante que la música en las canciones de este grupo, pero eso no puede ocultar que estamos hablando de músicos realmente talentosos y capaces de tocar sus instrumentos, como muestra tenemos el siguiente tema “Going Underground” que fue uno de sus sencillos más populares llegando al Número 1 de los charts británicos.

Otro tema que presentan esa carácter irreverente y esa fuerza de la juventud es «‘A’ Bomb in Wardour Street”, que en dos minutos y treinta y siete segundos condensa la total decadencia del movimiento Punk.

De carácter más pausado y con un sonido más acústico es “That’s Entertainment” una de esa canciones que todo fan del grupo aprovecha para deleitarse con la voz, de un Weller que mejora con cada disco en el aspecto vocal de su interpretación.

Y para el final he dejado tres de mis canciones favoritas, todas ellas pertenecientes a su álbum Setting Sons, como por ejemplo esta «Little Boy Soldiers”; una bellista canción que recoge todo los sacrificios que hacen los soldados durante tiempo de guerra y como estas han arruinado la vida de millones jóvenes en vano.

Smithers-Jones” es las más clara muestra de que Weller es uno de los más grandes cronistas de su tiempo, reflejando a la perfección todos los extractos de la sociedad en sus canciones; en esta ocasión poniendo el foco en la desilusión de ser despedido de un empleo en el que has pasado toda la vida y justo cuando parecía que en ese momento empezabas a ser feliz.

Y me he guardado para el final “The Butterfly Collector”, que he confesar que es mi canción favorita, y me parece que resume a la perfección el sonido de The Jam, y además su letra es una auténtica maravilla llena de metáforas e imágenes que son difíciles de olvidar.

 

Led Zeppelin: los verdaderos dioses nórdicos

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Cuenta la leyenda que en el Londres de la Posguerra había un joven que tocaba la guitarra con un arco de violonchelo, y los privilegiados de presenciar tal hazaña no daban crédito ante un sonido que pocos antes habían escuchado. Este joven se llamaba James Patrick Page, y tras pasar cuatro años tocando como músico de estudio, un buen día se le presento la posibilidad de unirse a uno de los mayores grupos de la historia del Rock, los Yardbirds.

Muchos no estarán de acuerdo con esa afirmación de que los Yardbirds fueron uno de los mayores grupos de la historia, pero poniendo las cosas en su contexto tenemos que  decir que Eric Clapton, Jeff Beck y Jimmy Page fueron los guitarristas principales de este grupo que a mediados de los sesenta alcanzaba el éxito en la escena más ácida y psicodélica. A este grupo llegó un Page con veintitrés años y con la firme intención de hacer de los  Yardbirds un grupo a su imagen y semejanza.

Para que los Yardbirds pasaran de ser un grupo de moda, a ser una banda capaz de dominar la escena londinense como antes habían hecho los Beatles o los Rolling Stones, Page tenía que hacer cambios, empezando por los miembros del grupo. Así que con el apoyo de su buen amigo Chris Dreja empezaron a buscar un cantante, y podemos decir que la búsqueda fue todo un éxito porque el elegido fue un muchacho de veinte años llamado Robert Anthony Plant quien además les recomendó a su compañero de banda (Band of Joy) el batería John Henry Bonham. El último en llegar fue el bueno de John Paul Jones quien llegaría para reemplazar a Dreja como bajista, pero su capacidad para tocar varios instrumentos, lo acabarían convirtiendo en uno de los miembros del grupo más apreciado por los fans.

Hasta aquí que tenemos los datos de cómo fue la génesis o el nacimiento del grupo de Rock que domino la década de los setenta, datos y sucesos que están al alcance de todo el mundo, pero en esta entrada no quiero hacer un copia, redacta un poco y pega de la Wikipedia; mi intención es explicar cómo estos cuatro chavales se convirtieron en el grupo más influyente de su generación.

Para explicar el fenómeno Led-Zeppelin tenemos que ir directamente a su música, a sus cuatro primeros álbumes, esos que llevan por nombre números romanos hasta el número tres y un cuarto álbum que no tiene título. Al escuchar sus dos primeros álbumes podemos apreciar dos cosas; la primera sería un gran respeto por la música del delta del Mississippi, ese blues más puro alejado del blues de ojos azules que aún tocaban algunos de sus coetáneos, y otra cosa que podemos notar es que este grupo quería tocar más alto, más fuerte y más rápido que cualquiera otra banda. De la combinación de estas dos nace lo que podemos denominar como el sonido Zeppelin, presente en canciones como “Good Times Bad Times” o “How Many More Times” del primer disco, o “Whole Lotta Love” y “Heartbreaker” ya del segundo.

Y como si fuera acorde con el cambio de década, Led Zeppelin en 1970 empezó un coqueteo con la música folk británica, algo que quedaría plasmado especialmente en el tercer álbum de los londinense, y también alguna que otra referencia en el cuarto disco. Esto es algo difícil de creer para todos y todas aquellas que empiecen a escuchar este tercer álbum, en el que nos encontramos con una canción como “Immigrant Song”, que podemos decir sin miedo a equivocarnos no tiene nada de folk y está más en sintonía con el sonido de otros grupos de la época como Black Sabbath o Deep Purple, pero pasados esos dos minutos y veintitrés segundos iniciales el leitmotiv cambia completamente a un sonido más intimista y acústico marcado por la guitarra española, la mandolina o incluso el banjo. Las canciones en más representativas de ese viraje al sonido más tradicional serian “Gallows Pole”, “That’s the Way” o mi favorita “Bron-Y-Aur Stomp” (tema que Plant dedica a su querido perro, Strider).

Como decía anteriormente también podemos encontrar ese sonido más folkie en su cuarto álbum, más concretamente en temas como “Going To California” o “The Battle Of Evermore”. Pero siendo justos este es un álbum que la gente recuerda por tres grandes canciones como son “Stairway to Heaven”, “Rock and Roll” o “Black Dog”, tres de sus canciones más conocidas y escuchadas; pero a mí me gustaría aprovechar esta oportunidad para dar más visibilidad a otros cortes de este superlativo álbum que tal vez no sean tan populares, empezando con una de mis favoritas como es “Misty Mountain Hop”, o la exótica “Four Sticks” y sin dejar de mencionar “When The Levee Breaks” con la que se cierra uno de esos discos que marcaron una época y que obviamente está entre los más vendidos de la historia.

Tras un éxito tan abrumador como el cosechado en apenas tres años de carrera, y varias extensas giras por casi todo el planeta, muchos podríamos llegar a comprender que tanto Page como Plant pudieran pensar en tomarse unas vacaciones, pero ni mucho menos, y tras un breve descanso el grupo volvía al estudio y en 1973 publicaban un quinto trabajo discográfico, que a pesar de mantener ese sonido Led-Zeppelin sí que empezaba a insinuar un cambio de tendencia y una apertura de influencias. Sirva como ejemplo la experimental “No Quarter” en la que la podemos disfrutar de un solo de John Paul Jones al teclado, o que decir de “D’yer Mak’er” con un toque muy Reggae, pero como se puede ver en “The Ocean” sin traicionar nunca ese sonido que tan bien los caracterizaba, el sonido de una voz desgarrada, la guitarra afilada de Page y una batería machacona.

A mitad de década, más concretamente el veinticuatro de Febrero de 1975, Led Zeppelin lanzarían, el que sin saberlo sería su gran último álbum, “Physical Graffiti”. Toda una apuesta a todo o nada, en un disco doble de casi noventa minutos de Rock, folk, blues y country, en el que tenemos a un grupo tocando a su mejor nivel. Este es un álbum especial por muchos motivos, porque al estar dividido en dos disco de vinilo con cuatro caras, esto te da la oportunidad de que puedas dejarte llevar en los solos sin la preocupación del tiempo, y por otro lado con este sexto trabajo decidieron de forma muy acertada darle una segunda oportunidad a canciones que desgraciadamente no habían podido incluir en su previos álbumes. No puedo dejar de mencionar canciones como: “Trampled Under Foot” en la que cada uno de los integrantes es capaz de destacar sin eclipsar a sus compañeros y así crear una canción llena de matices; lo mismo ocurre en “Kashmir”, aunque sea la voz de Plant y la guitarra de Page lo primero que nos llame la atención, no podemos dejar de escuchar esa poderosa sección rítmica que formaban Jones y Bonham, en “In My Time of Dying” nos encontramos con una versión de un góspel tradicional en la que el slide guitar pues en cierta nos demuestra lo lleno de recursos que estaba un Jimmy Page que con treinta y un años estaba en la cúspide de su carrera y era considerado por muchos el mejor guitarrista de la historia.

Justo al año siguiente, y recuperando las buenas tradiciones del comienzo de su carrera, Led Zeppelin sorprendía a todos sus fans con “Presence”, un disco que podría decirse es incluso más duro que sus anteriores lanzamientos, pero este es un disco que por desgracia no tenía la consistencia de sus predecesores. Yo creo que estos dos cambios tuvieron que estar motivados por el accidente de tráfico en el que se vio implicado el cantante Robert Plant. De este disco sólo se salvan dos canciones, eso sí estas dos perfectamente podrían estar entre sus tres mejores canciones, y son “Nobody’s Fault But Mine” y “Achilles Last Stand” canciones que ya formarían parte del setlist de sus conciertos hasta el final de la banda en 1980.

Si tenemos en cuenta que “Coda” es un disco que se hizo con la finalidad de poder disolver el grupo y aprovechando antiguas grabaciones, hemos de decir que “In Through the Out Door” es el último álbum de Led Zeppelin, y como disco no está mal, pero obviamente está muy lejos de ser uno de sus mejores álbumes. Este disco está repleto de canciones con unas melodías pachangueras en la que los sintetizadores han sustituido a las guitarras. De la quema sólo se salvan “All my Love” e “In The Evening”, siendo esta ultima la mejor del disco y uno de esos temas en los que si podemos encontrar esos elementos tan característicos que definen el sonido de Led Zeppelin.

Bueno esto ha sido todo, un pequeño repaso a la carrera de uno de mis grupos favoritos, y es que no debemos olvidar que en este 2018 Led Zeppelin cumplirá cincuenta años, medio siglo de Rock and Roll, y es que fue justamente el veinticinco de octubre de 1968 cuando daban su primer concierto bajo el nombre de Led Zeppelin, y me gustaría dedicarles otra entrada en esa fecha tan especial.