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Una tarde en el cine

En esta entrada me propongo comentar una serie de películas y documentales que he visto en los primeros cuatro meses de este año, algunas películas vistas en el cine, otras emitidas en la 2 de RTVE y otras que pertenecen a plataformas digitales.

Pero para empezar nada mejor que el viejo y querido DVD, y es que una de esas costumbres que repito cada año es la de ver las películas de “El señor de los anillos” de Peter Jackson, unas películas que me encantan y me permiten volver a disfrutar de una historia que considero entre mis favoritas. Obviamente mil veces mejor los libros que las películas.

Otra de esas primeras películas del año fue “La dolce vita” de Federico Fellini, una película que emitieron un miércoles por la noche en la 2 de RTVE, con motivo del primer centenario del nacimiento del maestro italiano. Viendo “La dolce vita” por primera vez es una de esas experiencias difíciles de olvidar, la película es una obra maestra de la historia del cine, y personalmente tengo que decir que es una de las mejores películas que he visto en lo que llevamos de año.

Ya en el cine pude disfrutar de “Parásitos” de Bong Joon-ho, un peliculón que se merece cada uno de los reconocimientos que ha recibido, y a la que es muy difícil hacerle justicia con palabras, lo único que puedo hacer en recomendarla una y otra vez como una de las mejores películas de la última década.

En Marzo hice un doblete con los fabulosos Monty Python, y dos de sus clásicos como son “La vida de Brian” y “Los caballeros de la mesa cuadrada”, a pesar de que me gustó mucho más la primera, tengo que confesar que me parece que en “Los caballeros de la mesa cuadrada” es donde podemos apreciar una mejor interpretación de todos los miembros del grupo cómico.

No podía faltar “El Irlandés”, teniendo en cuenta que Martin Scorsese es uno de mis directores de cine favorito, me pareció muy triste que todos los cines de la ciudad en donde vivo decidieran no proyectar la película. Sin embargo un par de meses más tarde pude saldar mi deuda con Scorsese, De Niro, Pacino y Joe Pesci. De “El irlandés” sólo puedo decir que la película es una maravilla y las interpretaciones son todas de diez.

Pero si tengo que nombrar una película como la mayor sorpresa del año, esa tiene que ser “La princesa Mononoke” de Hayao Miyazaki; una película de la que no sabía nada antes de empezar a verla, pero que me encantó desde el principio hasta el final. La historia es apasionante, los personajes son geniales, y la animación es realmente admirable. Personalmente, me parece que es la mejor película de animación que he visto en toda mi vida.

Y para terminar con cuatro documentales que he visto últimamente.

  • Empezando por “Las recetas de Julie con Thierry Marx” que ofrece la incorporación de un chef profesional, como es Thierry Marx, a esta serie de documentales gastronómicos que muestran lo mejor de la cocina francesa de la mano de Julie Andrieu.
  • Otro de esos documentales que no pueden faltar son los del gran Sir David Attenborough, de este gran divulgador científico y apasionado animalista he visto “Our Planet”, serie de ocho episodios que muestran cómo los diferentes ecosistemas que forman parte de nuestro planeta están sufriendo tanto el impacto del calentamiento global como el que provoca la acción del hombre.
  • El tercero de estos documentales también tiene acento británico, el que pone la historiadora Lucy Worsley, en la serie que repasa “Los secretos de las seis esposas” de Enrique VIII, un documental que emitirá su tercera y última parte este próximo sábado dos de Mayo en la 2 de RTVE.
  • Y el cuarto de estos documentales, es tal vez el más comentado en las últimas semanas, me refiero a “The last dance”, en donde se repasa el último de los seis anillos conquistados por los Chicago Bulls, además de los grandes acontecimientos que definieron la carrera de Michael Jordan desde sus comienzos hasta convertirse en el mejor jugador de la historia del baloncesto.

 

 

Reseña: Guerra y Paz

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Guerra y Paz de Lev Tolstói no es uno de esos libros que uno lee por mero entretenimiento, sino que se trata de todo un desafió literario de más de mil trescientas páginas, en las que como lectores además de aprender varias y diversas lecciones sobre la vida, también descubriremos acontecimientos históricos claves en la construcción de la Europa que conocemos hoy en día.

Pero quiero aclarar que a pesar de que se puede considerar a este clásico de la literatura Rusa un desafió, la maestría del escritor nacido en Yásnaia Poliana (Rusia) nos deleita con el virtuosismo de su prosa durante toda la obra. Además he de decir que mi experiencia leyendo Guerra y paz durante los meses de Mayo y Junio fue realmente gratificante; y es que teniendo en cuenta que este mastodonte de las letras rusas está compuesto por quince partes y un epílogo la experiencia se hace muy relajada y amena. Sobretodo si tenemos en cuenta que cada parte se divide en pequeños capítulos, lo que facilita esa sensación de que cada día se han leído varios capítulos y que cada vez nos queda un poco menos para la llegar a la conclusión.

Algo a tener en cuenta antes de leer “Guerra y paz” es que durante la novela aparecen muchas partes en francés, e incluso algunas conversaciones en el idioma alemán. Es por ello que tal vez sea recomendable fijarse en si la edición tiene las notas correspondientes todas juntas al final del libro, o si las va incorporando según aparecen en el texto.

Una breve sinopsis de esta obra nos diría que esta es la historia de cuatro familias de la nobleza rusa, los Bezújov, los Bolkonski, los Kuraguin y los Rostov, quienes nos van mostrando como su mundo convulsiona ante la llegada de Napoleón y la La Grande Armée a la capital del imperio Ruso. Y en verdad aquí se encuentra el éxito de la obra de Tolstói, y se trata de esa perfecta mezcla entre los acontecimientos históricos y esos relatos estrictamente ficticios que nos ayudan a comprender plenamente como de traumático fue el hecho aquí relatado.

En este libro en el que aparecen un gran número de personajes, y en el que las tramas se van entrelazando unas con otras, hay algunos temas que resaltar por encima de otros.

El primero de ellos sería la guerra y la sangría que esta deja tanto en el pueblo Ruso como en el ejercito de Napoleón, y todas las penurias e injusticias que sufren los hombres comunes y corrientes que se ven arrastrados a estos conflictos bélicos.

Pero también se tratan temas más espirituales y religiosos, especialmente en los capítulos en los que nos encontramos a personajes como son la princesa María, Pierre a lo largo de toda la novela, y en menor medida con el príncipe Andréi que no se centra tanto en los aspectos religiosos pero sí en la búsqueda del sentido de la vida.

Sin olvidarnos del amor, ese amor que inunda la novela, y que está presente desde el principio de la misma hasta llegar al epílogo final. Pero que destaca, plenamente, en la historia de Natasha con el príncipe Andréi, en la que vemos todas las caras del amor, hasta encontrarnos, ya al final con el amor incondicional.

Y ya por último podríamos destacar el tema de las clases sociales, durante la novela nos encontramos con que nuestros protagonistas son aristócratas que pertenecen a grandes familias, ya sea de Moscú o de San Petersburgo, incluso aparecen como protagonistas dos emperadores como son Napoleón Bonaparte o Alejandro I; pero también nos encontramos con varios personajes que o son criados, o son campesinos (mujiks) que nos sirven para ver como era su forma de vida durante esta época y antes del final de la dinastía Románov.

Sin desvelar grandes aspectos de la trama, me gustaría comentar un par de cosas que me gustaron de esta novela. La primera de ellas es el personaje de Mijaíl Kutúzov, que llega a ser jefe de los ejércitos de la Rusia imperial una vez que Alejandro I decide dar un paso atrás; este es un personaje impresionante que nos presenta todas las contradicciones de la guerra y la parte más estratégica a la hora de preparara cada batalla y como esta afecta tanto al futuro de la nación como al presente del pueblo. La segunda es la historia de amor entre Sonia y Nikolái Rostov, incluyendo también como la llegada de Dólojov y la huida de Moscú afecta a estos personajes a los que uno no puede dejar de coger cariño. Y finalmente me gustaría comentar, lo bien escrita que está la escena de la muerte de Petya Rostov y como su familia, especialmente su madre, se entera de esta terrible noticia; es realmente sobrecogedor leer este pasaje e imposible no emocionarse.

A modo de conclusión me gustaría recomendar a todo el mundo este libro, y también animar a la gente para que le de una oportunidad a todos esos tochos que tienen por casa; libros que como este puede que te echen para atrás por su elevado número de paginas, pero que seguramente encierran grandes historias entre sus páginas. Guerra y paz no es una novela al uso, tiene muchos elementos de no ficción, y en ella se describen echos reales que todos conocemos, pero a pesar de ello me gustaría citar dos documentales que podrían funcionar muy bien a modo de acompañamiento, el primero sería “Napoleón. La campaña de Rusia, y el segundo es “Empire of the Tsars: Romanov Russia with Lucy Worsley” que como bien indica su título repasa varios siglos de la historia Rusa a través de sus gobernantes más conocidos.