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Mis 10 mejores lecturas del 2022

Siempre he considerado de gran utilidad el pararse a reflexionar sobre los libros leídos al finalizar el año, ya que uno puede encontrar datos muy curiosos más allá del total de libros finalizados; pero también se puede usar esa información para afinar en tu gusto, y elaborar así una lista de lecturas más acorde con tus preferencias personales para el nuevo año que recién empieza.
Es cierto que en 2022 no he leído tantos libros como me hubiera gustado, esto no es algo que me preocupe especialmente porque son cosas sin importancia y prefiero quedarme con el recuerdo de haber disfrutado mucho de cada uno de los libros que sí logré terminar; es por ello que he notado un especial desafío a la hora de seleccionar esas diez mejores lecturas del año.

La nostalgia de la Mujer Anfibio de Cristina Sánchez-Andrade (Anagrama). Este fue uno de los primeros libros que leí durante el mes de enero, y recuerdo perfectamente que tras haber terminado de leerlo estaba convencido de que no leería nada mejor en los próximos meses, y tengo que reconocer que no me he equivocado y todavía mantengo esa afirmación. Esta es una novela realmente maravillosa en la que la autora juega muy bien con los tiempos de la narración y nos presenta personajes fascinantes como Lucha o Jesusa.

O Nome da Rosa de Umberto Eco (Aira Editorial). Este es uno de esos grandes libros que parece que uno ya conoce de toda la vida, pero que de verdad merece mucho la pena dejarse atrapar por sus páginas. La historia de esta investigación detectivesca que realiza el fraile Guillermo de Baskerville es realmente adictiva, y el estilo de Eco es tanto accesible como lleno de detalles.

Indiana de George Sand (Editorial dÉpoca). Guardo un gran recuerdo de este libro porque me ayudó a reencontrarme con todo lo que me gusta de la literatura clásica, me ha encantado lo bien recogida que está la esencia de aquella época, y también los temas tratados por su autora. Quiero dedicarles unas palabras a los personajes de Indiana y Sir Ralph, quienes nos muestran todas las contradicciones del ser humano.

El paciente de Juan Gómez-Jurado (Ediciones B). Mi primera aproximación a la obra de Gómez-Jurado me ha dejado grandes recuerdos, y espero poder seguir leyendo más obras de este gran maestro del thriller. Esta novela aborda diferentes temas, pero sin renunciar en ningún momento a esas situaciones que dejaran a los lectores con ganas de querer leer un poco más cada día.

Papi de Emma Cline (Anagrama). Este es un libro de relatos que me permitió descubrir a una de las autoras más prometedoras de la literatura estadounidense, y verdaderamente pienso que Cline es una autora que hay que seguir muy de cerca, porque sabe muy bien como encapsular en sus historias un ambiente en donde se reflejan diferentes situaciones pero una misma realidad.

Un alma de Dios de Gustave Flaubert (Nórdica libros). Uno de mis propósitos lectores del 2022 era el de leer más autores franceses, y gracias a pequeños libros como este cuento de Flaubert, pude dar un gran paso que estoy seguro que me ayudará en el futuro a la hora de seguir leyendo otros títulos firmados por escritores franceses.

Y eran una sola sombra de Isabel-Cristina Arenas Sepúlveda (Candaya). Se trata de un libro sobre la memoria y la familia, pero también sobre la pérdida de una madre y una esposa. Este es un libro que recoge en sus páginas, y de una manera muy notable, ese aspecto más centrado en las relaciones humanas, y en primer lugar están las relaciones familiares que la autora nos trae de primera mano al centrar la historia en sus propios abuelos.

Metafísica del aperitivo de Stéphan Lévy-Kuentz (Editorial Periférica). Sentado en una terraza del barrio de Montparnasse, nuestro narrador empieza a reflexionar acerca de las cosas que se encuentra a su alrededor mientras disfruta de su copa de vino y un cigarro. En este libro el autor tiene la oportunidad de abordar diferentes temas, pero la maestría de Stéphan Lévy-Kuentz reside en introducirlos de una manera muy natural.

Queres facer o favor de calar, por favor? de Raymond Carver (Rinoceronte Editora). Me llama poderosamente la atención lo bien que se lee este libro, en el que nos vamos a encontrar con más de veinte relatos cortos que reflejan un instante de la vida. Me parece que el secreto está en que todos los textos mantienen un mismo nivel, y no hay ningún relato que destaque por encima del resto.

Así era Lev Tolstói (III). Tolstói y la música de Selma Ancira (Acantilado). Este es un libro que podríamos encuadran tanto dentro del ensayo como de la biografía, y es una gran oportunidad para que todos los lectores que han disfrutado de las grandes obras del escritor ruso puedan seguir leyendo más historias sobre aquella época que tanto aman, pero en esta ocasión el protagonista será el propio Tolstói.

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Reseña: Y eran una sola sombra de Isabel-Cristina Arenas Sepúlveda

Más información en la web de Candaya.

Muchas veces cuando estamos buscando nuestra próxima lectura entre los muchos libros interesantes que queremos leer nos encontramos con libros que nos llaman la atención por su historia, que conectan con nosotros sólo con leer unas pocas líneas de la información que sale en la contraportada; pero otras veces ese libro conecta contigo de otra forma distinta, y esto fue lo que me llevó a acercarme a este libro de Isabel-Cristina Arenas Sepúlveda que se titula “Y eran una sola sombra” y que podéis encontrar publicado por la editorial Candaya.

Este es un libro que recoge una pequeña historia familiar encuadrada dentro de un gran período de tiempo, que para algunos nos acerca a una época desconocida pero en la que encontraremos sentimientos conocidos, ya que los grandes protagonistas de esta novela , Isabel y Alfredo, son personas que no por ser extraordinarias dejan de ser normales y cercanas.

Un libro sobre la memoria y la familia, pero también sobre la pérdida de una madre y una esposa. Y como se puede apreciar este es un libro que recoge en sus páginas, y de una manera muy notable, ese aspecto más centrado en las relaciones humanas, y en primer lugar están las relaciones familiares que la autora nos trae de primera mano al centrar la historia en sus propios abuelos; pero lo hace sin dejar de transmitir lo que estaba ocurriendo en aquella época en Colombia, y esto es algo que también está muy presente en la novela.

Una Colombia que conocemos a través de la fábrica de tabaco y la zapatería, Calzado «El Cisne», dos lugares que son sitios de referencia durante toda la historia, el primero asociado con Isabel, mientras que la zapatería que regenta Alfredo está asociada a toda la familia, y además es un emblemático enclave en el que trascurrirán muchos acontecimientos importantes. Y como no podía de ser de otra manera estos lugares también son mencionados en uno de los pasajes más interesantes del libro, me refiero a la serie de entrevistas que la propia Isabel-Cristina Arenas Sepúlveda realizó con su abuelo entre 2000 y 2006.

Para terminar la entrada me gustaría destacar que hay muchas pequeñas historias que también se han ganado un hueco en este libro, y al hacerlo lo han enriquecido, como la de Octavio y los pájaros, la del Chucho y sus zapatos especiales, o la relación madre hija entre Isabel y Luz que es especialmente emotiva en los últimos capítulos. También señalar que el libro está repleto de testimonios fotográficos que ayudan a que la inmersión en esta historia sea aún mayor, pues de verdad se aprecia que la autora no sólo conoce sobre lo que está escribiendo sino que además quiere que el lector se sienta parte de ella. Y es por ello que quiero recomendar la lectura de este “Y eran una sola sombra” de Isabel-Cristina Arenas Sepúlveda (Candaya, abril 2022) un libro para disfrutar y reflexionar.

Reseña: Granta – Los mejores narradores jóvenes en español, 2

Más información en la web de la editorial Candaya

Tengo que empezar esta entrada diciendo que en lo que llevamos de año he podido leer libros muy interesantes y de gran calidad literaria como pueden ser: «Cobiza» de María Reimóndez, «Los ojos cerrados» de Edurne Portela o «La ocasión» de Juan José Saer; pero también es cierto que no he leído ningún libro tan especial como “Los mejores narradores jóvenes en español, 2”, un libro en el que Granta ha seleccionado 25 autores nacidos a partir del 1 de enero de 1985, y que la editorial Candaya ha sacado al mercado el pasado día 12 de abril.

Este es uno de esos libros que al lector le ayuda a disfrutar al máximo de la experiencia lectora, primero porque ofrece la oportunidad de descubrir a nuevos autores y autoras, segundo porque nos ayuda a abrir nuestros horizontes como lectores y a conocer lo que se está haciendo en otros países, en tercer lugar al tratarse de un libro de relatos se fomenta una lectura relajada en la que solo tenemos que sentarnos y dejarnos atrapar por las historias que aparecen aquí recogidas, y finalmente porque este libro es una muy buena carta de presentación para jóvenes talentos que no solo son el presente sino que también son el futuro de la literatura en español.

Yo, personalmente, decidí acercarme a este libro antes de conocer los nombres y las nacionalidades de los autores y las autoras que aparecían en esta recopilación, y si digo la verdad lo hice movido por todas esas maravillosas personas que he conocido gracias al blog y que viven al otro lado del océano Atlántico, gente como Beat Books y Coremi, y me parece que este es un libro que tiende puentes y pone en valor el gran momento que los escritores que escriben en castellano están viviendo.

Pero tampoco voy a negar que un factor diferencial a la hora de acercarse a un libro como este es el poder conocer y leer a los escritores que aparecen entre esos 25 mejores escritores y escritoras jóvenes, así que me parece de justicia citarlos a todos por orden alfabético, primero de país y luego según su apellido. Argentina tiene tres representantes: Camila Fabbri (1989), Martín Felipe Castagnet (1986) y Michel Nieva (1988). Chile tiene dos representantes: Paulina Flores (1988) y Diego Zúñiga (1987). Por Colombia tenemos a José Ardila (1985). Por Costa Rica a Carlos Fonseca (1987). Cuba tiene tres representantes: Dainerys Machado Vento (1986), Carlos Manuel Álvarez (1989) y Eudris Planche Savón (1985). Por Ecuador tenemos a Mónica Ojeda (1988). España tiene 6 representantes: Andrea Abreu (1995), David Aliaga (1989), Munir Hachemi (1989), Cristina Morales (1985), Alejandro Morellón (1985) e Irene Reyes-Noguerol (1997). El representante de Guinea Ecuatorial es Estanislao Medina Huesca (1990). México presenta a cuatro autores como: Andrea Chapela (1990), Mateo García Elizondo (1987), Aura García-Junco (1989) y Aniela Rodríguez (1992). El representante de Nicaragua es José Adiak Montoya (1987). Por Perú tenemos a Miluska Benavides (1986). Y finalmente por Uruguay nos encontramos con el escritor Gonzalo Baz (1985).

Además me gustaría dedicarle unas líneas a esos relatos que más me han gustado. Y no se me ocurre una mejor manera que empezar por el primero, el que firma la escritora ecuatoriana Mónica Ojeda y lleva por título “Inti Raymi”, este es un texto muy potente, en el que uno puede sentir toda esa crueldad que un grupo de niños puede llegar a ejercer contra otro niño, además es un texto que tiene toques mágicos y misteriosos que me han gustado bastante. También es muy interesante el relato “Cápsula” del mexicano Mateo García Elizondo, un texto más reflexivo y pausado, en el que el autor nos propone ponernos en la piel de un criminal que tiene que pasar su condena encerrado en una cápsula espacial, en la que tendrá todo el tiempo del mundo para pensar en cómo ha terminado encerrado en aquella peculiar celda.

El cuento “Viajeras bajo la marquesina” del cubano Eudris Planche Savón me parece que tiene todo lo bueno que uno puede encontrar en esos libros sobre libros que tanto me gustan, y en este relato en el que dos chicas se encuentran en el tren, y una tiene un libro de Katherine Mansfield que le dejará a la otra para leerlo, de esta forma se va iniciando una especie de conversación entre las dos protagonistas del relato mientras comparten este viaje en tren. Otro relato en el que encontramos a dos protagonistas femeninas es “Mar de piedra” de la mexicana Aura García-Junco, en este caso se trata de una profesora que termina enamorándose profundamente de una alumna, una historia amor en la encontraremos elementos de misterio que estarán muy presentes a lo largo de este relato.

En “Nadie sabe lo que hace” de la argentina Camila Fabbri nos encontramos con un relato que reflexiona sobre la infancia y las relaciones familiares entre unas hermanas que van camino de la independencia familiar; y la relación que se da entre nuestra protagonista y su abuela materna cuando la familia se va a vivir a casa de la abuela, mientras los padres están en la fase final de su relación sentimental. También se trata el tema de la infancia en el cuento que presenta la andaluza Irene Reyes-Noguerol, un cuento que lleva por título “Niños perdidos”, en el que una madre bipolar que puede llegar a resultar aterradora para la hija, y como la enfermedad mental puede cambiar la vida de una persona, aunque a ojos de esa niña, siempre seguirá siendo su madre.

Dos cuentos que me han sorprendido mucho son “Wandaja” del autor ecuatoguineano Estanislao Medina Huesca, y “El color del globo” de la escritora cubana Dainerys Machado Vento. En el primero tenemos una temática más social, en la que el autor nos cuenta algunas de las situaciones que ocurren en su país, situaciones a las que una persona tiene que enfrentarse a diario u otras más peliagudas, pero me gusta porque al final tiene un toque cómico que funciona muy bien. También hay humor en “El color del globo”, pero aquí es más una crítica a esa modernidad que nos atrapa en ridículas situaciones que nos conducen a la pérdida de nuestra identidad.

Y para el final me he dejado los dos relatos que más me han impresionado. “Oda a Cristina Morales” de la galardonada con el Premio Nacional de Narrativa en 2019, Cristina Morales, este es el relato que cierra este volumen, y en él la escritora granadina relata varios casos en los que mujeres fueron capaces de responder con contundencia, y salir victoriosas, ante una serie de ataques físicos contra su integridad; para finalmente presentarnos el caso de la cuatro veces campeona del mundo de kick boxing, también llamada Cristina Morales, unas experiencias que dicen mucho sobre nuestra sociedad. “Días de ruina” de la mexicana Aniela Rodríguez, es un relato muy poderoso, intimista y que aborda un tema que funciona muy bien en el formato del cuento; y como se trata de un cuento bastante breve me parece que lo mejor que puedo hacer es no comentar nada más, pero recomendar a esta autora y este cuento que guarda en sus páginas sentimientos tan dolorosos pero tan humanos.

Para terminar me gustaría recomendar la lectura de “Granta – Los mejores narradores jóvenes en español, 2”, como dije anteriormente en un libro como este uno se encuentra con relatos que le gustan más que otros, pero esto no puede impedirnos el disfrutar de los veinticinco textos que aquí aparecen. Además me gustaría hacer una segunda recomendación, se trata de añadir una lista al final del libro, con cinco nuevos autores y autoras jóvenes de cada uno de los países seleccionados y de aquellos que no han logrado obtener representación, así de esta forma podremos crear una buena selección de autores que de verdad son muy recomendables.