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Luka Modrić: el talento al servicio del equipo.

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Como no podía ser de otra manera, hoy me gustaría dedicarle unas palabras al talentoso futbolista croata, Luka Modrić. Para muchos y muchas que disfrutan de este deporte, el Balón de Oro 2018 reconoce a un jugador diferente que emplea su calidad individual para crear y distribuir el juego de su equipo, en definitiva, Luka Modrić es el playmaker que hace jugar tanto al Real Madrid como a su selección nacional.

Si uno intenta describir a este jugador, la primera palabra que se nos viene a la mente es organizador, pues es él quien distribuye el juego; pero también tenemos que reconocer su trabajo defensivo a la hora de sacar el balón jugado desde atrás, o su entrega durante los noventa minutos. Todo esto lo convierte en un jugador que acapara muchas miradas, y que gracias a su buen criterio, es uno de esos futbolista que brillan con luz propia en el terreno de juego.

Hombre discreto, y no dado a muchos excesos; son muchos los que consideran que el croata es uno de esos genios que realmente se expresan a través de su trabajo, en este caso jugando el fútbol. Es cierto que no marca muchos goles, pero cada vez que consigue encontrar un balón suelto por la frontal del área del equipo rival, tanto sus compañeros como los rivales saben que ese balón irá entre los tres palos, y ese golpeo tan característico del croata terminará en un golazo que dará la vuelta al mundo; que sirva como ejemplo tanto el que le marcó a Argentina en el mundial, como uno que le hizo al Manchester United en la Copa de Europa.

Personalmente, me parece que este reconocimiento es más que merecido, ya no sólo por todo lo que ha ganado en su carrera deportiva, o por haber llevado a su país a disputar la final del pasado mundial de Rusia, sino que además con este Balón de Oro se premia a un jugador diferente; quien ahora entra a formar parte de ese grupo de grandes centrocampistas que como Pavel Nedvěd en 2003 y Zinedine Zidane en 1998 también ganaron el Balón de Oro.

Finalmente me gustaría decir que Luka Modrić, es uno de mis jugadores favoritos, y realmente lo considero como uno de los principales responsables que ayudaron a que el Real Madrid diera un paso adelante para volver a dominar en el fútbol europeo. Yo lo descubrí cuando jugaba en la Premier League, y desde la primera vez que lo vi, supe que tenía que jugar en el Madrid, así que en efecto, estoy muy contento de que sea Modrić el jugador que haya ganado el balón de oro en 2018.

 

También me gustaría decir que la futbolista noruega, Ada Hegerberg, que actualmente forma parte del Olympique de Lyon (el gran dominador histórico del futbol femenino en el viejo continente), ha sido galardona con el primer Balón de Oro que entrega la revista France Football a una mujer; personalmente he de decir que no sigo el fútbol femenino, pero sí que soy consciente de que el club francés tiene un gran equipo con muchas otras futbolistas que podrían ganar un premio como este.

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Leyendas del United: primera parte

Aprovechando que hoy es el cumpleaños de Ryan Giggs, el jugador que más partidos ha jugado con la camiseta roja y el pantalón blanco del uniforme del Manchester United, he decidido dedicarles una entrada a todos aquellos futbolistas que ayudaron a escribir esas páginas de gloria en la historia del United.

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Obviamente me gustaría empezar con Giggs, The Welsh Wizard, uno de esos one-club men que debutó en la liga inglesa (First Division) en 1991 contra el Everton, y desde ese preciso instante hasta su retirada podemos decir que se adueñó de la banda izquierda de Old Trafford. Como he comentado anteriormente, Ryan Giggs es el jugador que más partidos ha disputado en el club, casi mil partidos repartidos en veintidós temporadas; además tiene el record de haber marcado en veintiuna de ellas. El Galés también es conocido por la cantidad de trofeos que levantó siendo uno de los capitanes del club, entre ellos 13 títulos de la Premier League o lo que es lo mismo la misma cantidad de ligas que tiene el Arsenal, o más títulos que los que suman el Chelsea, el Manchester City o el Tottenham Hotspur.

Otro de los jugadores de la quinta de Giggs que todo el mundo recuerda con gran admiración es Paul Scholes, y no sólo por el hecho de mantenerse fiel al club que le hizo debutar, sino por ser uno de esos jugadores capaces de hacer levantar a todo el estadio con sus golazos desde fuera del área o incluso desde una mayor distancia. Sus boleas eran la principal atracción del público, pero fue la forma en la que movía la pelota y como controlaba tanto el juego defensivo como ofensivo desde el centro del campo, lo que le convirtió en uno de esos jugadores que todo entrenador quería tener en su plantilla. La curiosidad que rodea la carrera de Scholes es que es el único jugador del United que se ha retirado dos veces en el mismo club (2011 y 2013).

Seguimos con David Beckham, uno de los compañeros de Giggs en aquella maravillosa noche en Barcelona de 1999, noche en la que el United ganaba su segunda Champions League. ¿Qué puedo decir del bueno de David? Tal vez el futbolista más famoso del planeta, un jugador con un golpeo del balón exquisito, técnicamente superdotado para el fútbol practicado en las islas, y con un currículum y palmares envidiables. Aquella noche en Barcelona el United se convertía en el primer equipo inglés en lograr el trébol o lo que es lo mismo ganar la Premier, la FA Cup y la Champions. Aquella final de Champions League es recordada como la más dramática, y es que tras noventa minutos de juego el United estaba sentenciado, y fue gracias a un córner que lanzo David en el añadido que el equipo pudo remontar el partido.

Pero como todos sabemos el fútbol es un juego donde gana el equipo que marca más goles, y para tres centrocampistas como Giggs, Scholes y Beckham no podía haber mejor sueño que jugar en un equipo que tuviera una dupla de delanteros que fueran unos especialistas en el área rival como lo eran Andy Cole y Dwight Yorke. El inglés y el Trinitense lideraron el ataque de los Diablos Rojos desde 1998 hasta el 2001. En ambos casos podríamos decir que la carrera de estos futbolistas mejoró cuando unieron sus destinos al del Manchester United; pero esta no es la única similitud que comparten, ya que ambos tienen un porcentaje de goles por partidos jugados muy similar: el de Cole es un 48% mientras que el de Yorke está en el 54%. En su primera temporada juntos jugaron cincuenta partidos y los dos superaron la veintena de goles para hacer un total de cincuenta y tres; en su segundo año lograron mantener esos registros con cuarenta y cinco partidos jugados y cuarenta y cinco goles anotados. Es normal pensar que tras esas dos temporadas tan buenas, aún a día de hoy Cole y Yorke son admirados en Old Trafford.

Y ahora toca hablar de otra leyenda que al igual que Beckham ha llevado el número 7 del United, pero en el caso de George Best podríamos decir que prácticamente estrenó ese ya mítico dorsal. El Beatle como lo bautizaron los periódicos lisboetas, tras una de sus exhibiciones contra el equipo del Benfica (uno de los dominadores del fútbol europeo) en 1966, se caracterizaba por ser un jugador de una calidad enorme, un talento natural con gran visión de juego y con mucho gol, o lo que es lo mismo un jugador total. Pero no todo fueron luces en la vida de Best, y es que con los triunfos deportivos llegaron el dinero y la fama (Balón del Oro del 68), y eso terminó acabando con él. Best nos dejó el veinticinco de Noviembre de 2005 tras haber luchado toda su vida contra el alcoholismo, una enfermedad a la que nunca pudo vencer.

Para quienes no lo sepan Best formaba parte de lo que se conoce como The United Trinity, este es el nombre con el que se conocía al tridente de jugadores que formaban Best, Bobby Charlton y Denis Law (todos ellos ganadores del Balón de Oro). Y es de Law del que me gustaría hablaros, tal vez no tan conocido como los dos otros integrantes del tridente, pero este fue un jugador capaz de anotar 18 hat-tricks (3 goles en un partido) en su carrera, además fue el máximo goleador de la temporada 1963-64, y actualmente ocupa el tercer puesto de los máximos goleadores del club con un total de 237 goles. Denis Law era un jugador diferente y uno de los pioneros que dejaron las islas para ir a jugar a otra liga, en este caso al Torino de la liga italiana, y tras pasar una temporada allí fichó por el Manchester United y como se suele decir el resto es historia.

Sir Bobby Charlton, aquel joven que sobrevivió al accidente aéreo de Múnich en 1958 y que en 1966 ganó el primer y único mundial de Inglaterra. Un accidente que de una forma u otra marcó su carrera deportiva y es que quién podría imaginar que diez años después de ese terrible accidente Charlton estaría levantando el trofeo más prestigio del fútbol a nivel de clubes. Pero Charlton era un goleador como nunca antes se había visto en el fútbol inglés, era un jugador de otra época. Para poder entender la huella que ha dejado en el club, tenemos que pensar que aún en la actualidad muchas decisiones que se toman en la junta directiva son consultadas con él. Además, desde 2016 una de las tribunas de Old Trafford lleva su nombre. Sus números lo sitúan como el segundo goleador histórico del United con doscientos cuarenta y nueve goles, y también ocupa el segundo puesto en lo referente al número de partidos disputados con un total de setecientos cincuenta y ocho.

Mención especial se merecen todos aquellos jugadores que perdieron su vida en el accidente aéreo de Múnich, aquel seis de Febrero de 1958, en aquel avión viajaba una generación de jóvenes jugadores conocida como los Busby Babes, estos talentosos jugadores habían sido entrenados en el club y a pesar de que la media de edad no superaba los veintidós años de edad conquistaron dos títulos ligueros de manera consecutiva (1955–56 y 1956–57). Siempre serán recordados como las flores de Manchester.